Armando G. Tejeda

Madrid. El presidente electo de la Generalitat de Cataluña, Quim Torra, en su primer día desde que asumió el cargo viajó a Berlín para mantener una reunión de trabajo con el ex mandatario Carles Puigdemont, a quien el propio Torra considera el “presidente legítimo”.

En una rueda de prensa conjunta, ambos dirigentes reclamaron “un diálogo franco, abierto y sin condiciones” al Ejecutivo español, del derechista Mariano Rajoy, para resolver el “conflicto político” entre ambos.

En una puesta en escena inédita, el presidente Torra dedicó las primeras horas de su recién estrenado nombramiento a viajar a Alemania, donde Puigdemont está en libertad bajo fianza y a la espera de que se resuelva la petición de entrega cursada por el Tribunal Supremo español por los delitos de rebelión, malversación y desobediencia.

Torra mantuvo primero un encuentro privado con su antecesor y mentor político para diseñar la estrategia de los próximos en meses -en los que tienen como prioridad la restitución de Puigdemont en el cargo y la liberación de los “presos políticos”- y para elegir a los consejeros que formarán parte de su gobierno.

Después de la reunión, ambos líderes independentistas comparecieron ante los medios de comunicación de forma conjunta y ambos se mostraron abiertos a mantener un “diálogo franco, abierto y sin condiciones” con Rajoy, al que le instaron a poner lugar, fecha y hora para sentarse a hablar sobre la “resolución del conflicto político”.

Torra insistió en que su prioridad al frente del gobierno catalán será la restitución de la “normalidad institucional”, que pasará indefectiblemente porque Puigdemont asume el cargo que a su juicio le corresponde y que ahora él mismo asumió, la liberación de los que llama “presos políticos”, en referencia a los 25 dirigentes políticos catalanas que están en la cárcel o procesados por los tribunales españoles por el proceso de independencia unilateral fallido de octubre pasado, y la instauración de un “proceso constituyente” que permita la construcción de una República independiente catalana y separada del Estado español, en acatamiento del “mandato popular” del referendo del pasado 1 de octubre.

Desde la oposición, tanto en Barcelona como en Madrid, se insistió en criticar y denunciar el discurso “xenófobo”, “frentista” y “supremacista” de Torra, sobre todo por el contenido y la forma de sus artículos y mensajes en las redes sociales de los últimos años, en los que habla en tono vejatorio de “los españoles” y de los “inmigrantes”.

Rajoy además anunció una respuesta conjunta con los líderes de la oposición, Pedro Sánchez, del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), y Albert Rivera, de Ciudadanos, para hacer frente al “nuevo desafío” del discurso “radical” y “racista” que a su juicio representa Torra y el futuro nuevo gobierno catalán

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