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Managua. Luego de 34 días de estar ausente y desatar especulaciones sobre su salud y el manejo de su gobierno ante el nuevo coronavirus, el presidente nicaragüense, Daniel Ortega, reapareció este miércoles en público y aseguró que el país lucha “con paciencia” contra el Covid-19, aunque las autoridades sanitarias regionales han criticado a su administración por negarse a tomar medidas restrictivas para enfrentar la pandemia.
Vestido con una chaqueta negra, una camisa blanca y una gorra azul con el escudo de Nicaragua, el ex guerrillero de 74 años compareció por cadena nacional televisiva junto a su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo, y varios de sus ministros.
El mandatario, que se ha resistido a decretar cuarentena y a cerrar las fronteras de Nicaragua, al tiempo que ha promovido marchas, festivales masivos y viajes a la playa, dijo que la pandemia ha tenido “un avance lento” y que los tres casos positivos hasta hoy “son importados”.
Sentados a lo largo de una larga mesa de reuniones, ninguno de los funcionarios usaron cubrebocas. La apariencia del gobernante, quien habló por varios minutos, era relajada y descansada.
Ortega aseguró que los nicaragüenses “no han dejado de trabajar, porque si este país deja de trabajar, se muere”. El gobierno decretó 15 días de vacaciones y suspensión de clases como un largo “receso” de Semana Santa, que se prevé concluya el 20 de abril.
“La potencia más grande de la humanidad no tiene capacidad para dar respuesta a sus propios ciudadanos en las ciudades de Estados Unidos” y lo mismo sucede en Europa, criticó.
Por el contrario, señaló, Nicaragua “tiene el menor número de casos en la región” centroamericana porque “hemos construido muchos hospitales y tenemos personal médico capacitado”.
La directora de la Organización Panamericana de Salud, Carissa Etienne, dijo hace unos días que estaba preocupada porque Nicaragua se había negado a actuar para controlar la propagación, lo cual aumentaba el riesgo de una pandemia.





