La Redacción
El Tribunal Superior Electoral (TSE) de Brasil ordenó este domingo a Meta, propietaria de Facebook, Instagram y WhatsApp, garantizar un trato igualitario a los candidatos presidenciales, Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro, luego de denuncias sobre restricciones a la difusión de contenidos del mandatario y recomendaciones favorables a su rival, indicó France 24.
En un fallo emitido el tribunal prohibió limitar sin justificación el alcance de publicaciones políticas y estableció una multa diaria de 500 mil reales —unos 93 mil dólares— en caso de incumplimiento. Aclaró, sin embargo, que aún no hay pruebas de una manipulación deliberada de los sistemas para favorecer o perjudicar a alguna candidatura.
Las denuncias cobraron fuerza tras la publicación de mensajes internos de empleados de Meta por el diario Folha de S.Paulo. En uno de los intercambios, trabajadores reconocieron problemas de visibilidad en cuentas vinculadas a Lula y cuestionaron la demora de los ingenieros de la empresa en resolver una falla ocurrida el 9 de octubre, cuando el perfil oficial del presidente no pudo pagar durante 24 horas para ampliar el alcance de sus publicaciones.
La publicidad pagada es la única vía de propaganda electoral digital permitida a los partidos brasileños, debido a que la normativa del TSE prohíbe recomendar algorítmicamente las cuentas de los candidatos.
Otros mensajes aludieron a la recomendación del canal de Flávio Bolsonaro en WhatsApp cuando los usuarios buscaban el canal Ejército de Lula, una de las principales plataformas de apoyo al presidente. También se documentó que, a principios de octubre, el perfil de Flávio aparecía recomendado en Instagram, a diferencia de los de otros aspirantes.
Los empleados de Meta admitieron en las conversaciones que esa situación no debía ocurrir. Folha precisó que ninguno de los mensajes publicados demostraba una intención explícita de interferir en los comicios, sino que discutían la gravedad de los aparentes fallos técnicos y el retraso en corregirlos.
La campaña de Lula presentó denuncias ante el TSE y las siete misiones de observación electoral acreditadas en Brasil, entre ellas las de la Organización de los Estados Americanos, la Unión Europea y el Parlamento del Mercosur. Sus representantes sostuvieron que la sucesión de problemas no explicados por la compañía generaba una fuerte sospecha de interferencia en favor de Flávio Bolsonaro.
El pasado sábado, la Secretaría Nacional de Derechos Digitales, dependiente del Ministerio de Justicia, recomendó a la fiscalía general presentar una demanda civil pública contra Meta.
En una nota técnica, señaló que los criterios de moderación de la empresa “operan sin transparencia para el usuario y sin observabilidad para la autoridad” y propuso exigir la restitución de cuentas, publicaciones y funciones restringidas, así como detener las suspensiones y limitaciones de alcance sin revisión humana previa.
La controversia también alcanzó a organizaciones civiles y a la propia campaña de Flávio Bolsonaro. Una carta abierta impulsada por CTRL+Z y respaldada por más de un centenar de entidades, entre ellas Greenpeace, Oxfam y Global Witness, acusó a las grandes tecnológicas de interferir en el proceso electoral.
El organismo Ekō documentó anuncios políticos con deepfakes financiados desde cuentas extranjeras, mientras NetLab UFRJ analizó más de 2 mil 300 anuncios de Meta y encontró que 68.1 por ciento atacaban instituciones o sembraban sospechas sobre los comicios.
Por su parte, los abogados de Flávio recurrieron al TSE el sábado y acusaron a Meta de negligencia por permitir anuncios negativos contra el senador, práctica prohibida por la justicia electoral.
Meta negó el viernes que intervenga en las elecciones y atribuyó las restricciones denunciadas a “incidentes técnicos”. “Meta no toma partido en esta ni en ninguna otra elección”, afirmó la empresa, que calificó de “falsas e infundadas” las acusaciones de favorecer a algún candidato.
El caso se suma a cuestionamientos internacionales sobre el papel de las plataformas digitales en procesos electorales, desde el fallo del Tribunal Constitucional alemán de 2019 que ordenó a Facebook restablecer la página bloqueada de un partido, hasta la anulación de las elecciones presidenciales rumanas de 2024 por la amplificación encubierta de contenidos en TikTok y el uso de redes de bots.
Para Ulises Cortés, especialista en inteligencia artificial de la Universidad Politécnica de Cataluña, “los algoritmos no hacen nada por sí mismos, han sido programados ex profeso para tomar una u otra decisión”.







