- Va por petróleo de terceros
- Se hunde reserva estratégica
Carlos Fernández-Vega
El delirante vampiro Donald Trump está sediento de petróleo y de forma urgente pretende clavar los colmillos en los países con riqueza petrolera (de hecho, lo hizo en algunos de Medio Oriente –con Irán no puede– y en la mira tiene a varios latinoamericanos –en especial dos de ellos: México y Brasil–, aunque ya “administra” el de Argentina, Ecuador, Colombia y Venezuela, todos con “gobiernos” títeres de la Casa Blanca).
Y su apremio por “rehidratarse” de oro negro se basa en el más reciente informe de la Administración de Información Energética de Estados Unidos (agosto de 2026), el cual es contundente y pone los pelos de punta a los insaciables consumidores gringos (desde la industria hasta los propietarios de, se estima, 280 millones de vehículos de motor de gasolina y diésel que circulan en aquel país; hay más, pero son eléctricos): “La reserva estratégica de petróleo de Estados Unidos cayó a 298.7 millones de barriles, su nivel más bajo desde enero de 1983” (dicha reserva se instituyó en diciembre de 1975, tras el embargo petrolero árabe (1973), con capacidad de 727 millones de barriles, de tal suerte que el nivel actual apenas cubre 41 por ciento, en vías de empeorar).
Algo más dijo ese organismo: “Dichas reservas registraron descensos durante 20 semanas consecutivas desde finales de marzo (léase desde la agresión a Irán), con una liberación acumulada de 116.7 millones de barriles de crudo durante ese periodo; las reservas podrían caer aún más, hasta 243.4 millones de barriles, si el Departamento de Energía implementa en su totalidad el plan para liberar barriles adicionales”.
Pero, delincuente que es, y lo presume, Trump ni de lejos tiene en mente resarcir esa reserva estratégica mediante la compra de oro negro a países productores por medio de los canales institucionales (por cierto, él mismo enloqueció el mercado petrolero internacional con su fallida aventura guerrera, de la mano del genocida Benjamín Netanyahu, contra Irán), sino mediante un mecanismo que el energúmeno naranja cotidianamente utiliza y goza: el saqueo, la ocupación (como en el caso de Venezuela, sin olvidar el secuestro de sus dirigentes) de aquéllos o la descarada imposición de gobiernos títeres, como los de Javier Milei, Daniel Noboa, Abelardo de la Espriella y Delcy Rodríguez.
No es gratuito que el delirante inquilino de la Casa Blanca presuma sus delitos: “Ahora amo Venezuela, la amo, y lo estamos haciendo maravillosamente allí; estamos importando mucho petróleo desde Venezuela y nos llevamos muy bien con ellos; de Venezuela salen billones y billones de barriles de petróleo (por él mismo valuados en 13 mil millones de dólares, que han ingresado a las arcas gringas); es uno de los lugares más ricos en petróleo del mundo; al vencedor le pertenecen los despojos, ¿no? ¿Han oído eso antes? Es la manera antigua, ¿verdad?” Y en los casos de Argentina, Ecuador y Colombia ya se frota las manos.
La Administración de Información Energética detalla: “Prevemos que los inventarios comerciales de petróleo crudo en Estados Unidos se mantendrán por debajo del mínimo de los últimos cinco años (2021-2025) hasta finales de 2026. El aumento de las exportaciones de petróleo crudo, la reducción de las importaciones y la alta actividad de las refinerías desde mediados de abril han provocado descensos semanales constantes en las reservas de petróleo crudo. Se prevé que las importaciones netas se mantengan por debajo del promedio hasta 2027”.
Además, “la reducción de los envíos de petróleo a través del estrecho de Ormuz disminuirá aún más las reservas mundiales de petróleo en los próximos meses y mantendrá los precios del crudo cerca de los niveles de la primera semana de agosto. Las continuas y severas restricciones en el tránsito por dicho estrecho persistirán hasta agosto; estimamos que a principios de 2027 la mayor parte de la producción de crudo en la región vuelva a niveles cercanos a los promedios previos al conflicto; por los nuevos ataques a buques que transitan por el estrecho de Ormuz, los precios del crudo se vieron impulsados al alza por una nueva amenaza de bloqueo a las exportaciones petroleras de Arabia Saudita a través del estrecho de Bab el-Mandeb; las interrupciones de aproximadamente 600 mil barriles diarios continuarán hasta finales de 2027”.
Y Trump tiene sueños húmedos: “Muy pronto declararé el estrecho de Ormuz territorio estadunidense”.
Las rebanadas del pastel
De la visa gringa –como si contar con ella fuera el paraíso–, Donald Trump y su halcón Marco Rubio han hecho una vil industria del chantaje político y la injerencia. Ahora tocó turno a Andrés Manuel López Beltrán. Y los que faltan.
X: @cafevega





