• Mantiene trasiego de armamento
  • Destinatario, crimen organizado

Carlos Fernández-Vega

Transcurridos más de cinco años desde la primera vez que públicamente el gobierno mexicano reclamó y, por ende, presentó una demanda civil “por daños” en contra de los fabricantes de armas en Estados Unidos (agosto de 2021, tras insistir con la Casa Blanca para que interviniera y cancelara el trasiego, “por favorecer activamente que sean traficadas a México”, léase a favor de los cárteles de la droga), el trágico balance no se ha modificado un milímetro: siete de cada 10 armas incautadas al crimen organizado que opera en nuestro país provienen del vecino del norte.

Pasan los años, crece el reclamo del gobierno mexicano –a la par del poder de fuego de los cárteles– y lo único que México ha recibido son muchos gritos, muchas amenazas de invasión, chantajes por doquier y Donald Trump no ha hecho absolutamente nada (como en su momento Joe Biden y sus antecesores) para frenar el narco y el trasiego de armas de uso exclusivo del ejército gringo.

La Jornada (Arturo Sánchez Jiménez) informa que “de acuerdo con el informe más reciente de la Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (del gobierno estadunidense), actualizado el 25 de agosto pasado, de las 32 mil 144 armas decomisadas en territorio mexicano durante 2025 que las autoridades nacionales enviaron a rastrear a esa agencia, 22 mil 817, es decir, 71 por ciento, tuvieron origen estadunidense. Las cifras refuerzan el señalamiento reiterado del gobierno mexicano de que Estados Unidos se mantiene como el principal abastecedor para la delincuencia que opera en el país. Del total rastreado, 16 mil 406 armas (51 por ciento) fueron fabricadas en territorio estadunidense, mientras 6 mil 411, de manufactura extranjera, ingresaron legalmente al mercado de ese país antes de llegar a México”.

Algo más: “la proporción de armas de origen estadunidense entre los pertrechos decomisados en México ha aumentado en los años recientes: de 65 por ciento en 2022 a 67.5 en 2023, 70 en 2024 y 71 en 2025, el nivel más alto en al menos 11 años”, y La Jornada recuerda que en su reciente participación en la ONU, “Trump afirmó que México es el epicentro de la violencia de los cárteles”… que se nutren de armamento gringo. El volumen de armas rastreado en 2025 es el más alto desde 2015, cuando comenzaron los registros de la ATF. En comparación con las 18 mil 44 armas rastreadas ese año, el aumento es de 78 por ciento. Respecto a 2024, cuando se detectaron 26 mil 759, el incremento fue de 20 por ciento”.

Mientras, el delirante Trump sólo grita, chantajea y agrede a México, pero no mueve un dedo para contrarrestar, por un lado, el ilegal tráfico de armamento hacia nuestro país, y, por el otro, la comercialización de drogas, el voluminoso lavado de dinero del narco en sus sistema financieros y el elevado consumo de drogas en su país. Se dedica a culpar a terceros, sin hacer el menor esfuerzo interno.

En agosto de 2021, el gobierno mexicano (con López Obrador en Palacio Nacional; no existe registro de una acción similar durante el prianato; Felipe Calderón hizo exactamente lo contrario: fingió demencia en el caso de Rápido y furioso) hizo público que su administración presentó una demanda civil por “daños, descuido y negligencia”, contra los fabricantes de armas en Estados Unidos y denunció el creciente cuan ilegal tráfico de ellas hacia México.

La presidenta Sheinbaum, al comienzo mismo de su sexenio, reveló el texto de la carta que envió a Trump: “usted debe estar al tanto del tráfico ilegal de armas que llega a mi país desde Estados Unidos. El 70 por ciento de las armas ilegales incautadas a delincuentes en México proviene de su país. Las armas no las producimos nosotros, las drogas sintéticas no las consumimos nosotros. Los muertos por la delincuencia para responder a la demanda de drogas en su país lamentablemente los ponemos nosotros; no es con amenazas ni con aranceles como se va a atender el fenómeno migratorio ni el consumo de drogas en EU”.

Pero el trasiego de armamento se mantiene incólume, al igual que los chantajes y gritos del siempre repulsivo Donald Trump.

Las rebanadas del pastel

Si de gringos se trata, ahí está el público apapacho que el ex agente de la CIA con disfraz de embajador en México, Ronald Johnson, dio a otra impresentable: la panista Maru Campos, quien dice “gobernar” Chihuahua, a quien el “diplomático” agradeció por “ayudar a que las comunidades de ambos lados de nuestra frontera sean más seguras”. Olvidó decir que ese estado se ubica en los primeros lugares de… inseguridad.

Twitter: @cafevega

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