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Manila. El presidente estadunidense Donald Trump exhibió este lunes en Manila su buena sintonía con Rodrigo Duterte, el controvertido presidente filipino que lleva a cabo en su país una sangrienta guerra contra el tráfico de estupefacientes y asegura haber matado a puñaladas a un hombre, cuando era adolescente.

Sentados uno al lado del otro, el presidente estadunidense y su homólogo filipino, de 71 y 72 años respectivamente, aparecieron muy distendidos, haciendo bromas al inicio de su primera reunión.

“Somos aliados” de Estados Unidos, “somos un importante aliado” dijo Duterte.

Pero los dos presidentes hicieron pocas declaraciones ante los periodistas, ignorando en particular los temas sobre derechos humanos.

La “guerra contra la droga” llevada a cabo con medios expeditivos por Duterte le vale, a nivel internacional, una oleada de críticas.

“Tenemos muy buenas relaciones” subrayó Trump, en esta reunión celebrada al margen de una cumbre de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN). Luego, habló del tiempo: “En Filipinas, el tiempo siempre acaba siendo bueno…”.

En cambio, Trump –que termina en Filipinas una gira que lo llevó a cinco países de Asia– no dijo nada cuando se le preguntó por el tema de los derechos humanos. “No es una conferencia de prensa, es una reunión bilateral” intervino Duterte, sentado a su lado, sin corbata, antes de que los periodistas abandonaran la pieza.

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