Carolina Gómez Mena
Ciudad de México. Ante las “provocaciones y agresiones del presidente estadunidense” Donald Trump hacia México, el cardenal Norberto Rivera Carrera llamó a “no tener miedo” y a trabajar por que “nuestro México sea una patria digna y fraterna”.
En un mensaje especial dado al final de la homilía de hoy en la catedral metropolitana, Rivera Carrera aseguró que la muralla que pretende construir el presidente estadunidense en la frontera con México es un “muro de la vergüenza, de la ignominia”, y aseveró que lo único que se conseguirá con levantar esta barda “es aislar a Estados Unidos no sólo de México y Latinoamérica sino también del mundo”. Indicó que esa barda “no defenderá” a dicho país.
Dijo que le ha dado una gran alegría constatar “la espontanea unidad” que ha surgido tras los dichos de Trump en contra de México. “Debemos entender que la fuerza de los mexicanos está en la unidad nacional, en el respaldo a nuestro gobierno que con toda razón ha dejado claro que la dignidad y la soberanía nacional no son negociables”.
Subrayó que “México es un país grande, con una gran cultura y una “historia rica, además de que sus habitantes tienen una fe inquebrantable y con una claridad de identidad nacional de la que nos sentimos muy orgullosos”.
Dejó en claro que “no son los ciudadanos norteamericanos quienes están en contra de México, sino algunos de sus gobernantes”, y expuso que la iglesia católica de Estados Unidos “es un claro ejemplo de solidaridad y de hermandad con los mexicanos, por eso hoy apelamos a nuestros hermanos norteamericanos de buena voluntad para que apoyen a México”.
Rivera Carrera indicó que México siempre ha sido un vecino amistoso y leal” con EU, lo cual ha contribuido al “bienestar y propiedad” de ese país. Destacó que “América no son los Estados Unidos sino el continente entero, México, Argentina, Perú o Canadá también son América y hoy por hoy estamos por una integración económica y cultural.
Criticó que Trump vuelva a revivir “viejos nacionalismos y proteccionismos”. Dijo que esa actitud es una “insensatez, es una quimera, que agotada su ilusión sólo dará frutos amargos de odio aislamiento y pobreza”.
Llamó a los mexicanos a que ante las ataques ”no caigamos en la provocación ni en la tentación de responder con ofensas a las agresiones, actuemos como cristianos, sigan el consejo de Jesús. No devuelvan el mal con el mal, oren por sus enemigos. La fuerza que tenemos los creyentes es la oración”.
“He visto con gusto como se han organizado campañas de oración por México. Unámonos a ellas e imploremos la protección de María de Guadalupe”.





