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Yuma. Siete meses después de instalarse en la Casa Blanca, Donald Trump visitó este martes por primera vez como presidente una de las localidades junto a la frontera con México, a lo largo de la cual quiere construir su controvertido muro para frenar la entrada de inmigración ilegal en Estados Unidos.

La visita a Yuma, una ciudad de Arizona de unos 100 mil habitantes, en un área en el que la entrada de sin papeles desde México ha caído significativamente, se interpretó en Washington como un intento del mandatario de presionar al Congreso para que libere fondos para la construcción del muro.

Yuma es una de las experiencias de éxito en la lucha contra la inmigración ilegal, en la que el republicano tiene uno de los pilares de su acción de gobierno.

Y allí, Trump acudió a la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés) y a la base aérea que tienen los Marines. No obstante, el mandatario no llegó a línea que separa Estados Unidos Unidos de México y donde actualmente, en ese área, hay unos cien kilómetros de barrera. Yuma está a poco más de tres kilómetros del límite con México.

El presidente sí vio el equipo que se utiliza en la protección de la frontera, incluido un dron Predator, un helicóptero y un bote, y saludó a muchos de los agentes que trabajan en el dispositivo fronterizo.

En palabras de un alto funcionario del Departamento de Seguridad Nacional, el área de Yuma ha pasado de ser uno de los sectores fronterizos más porosos de Estados Unidos a ser uno de los más seguros por las inversiones en seguridad fronteriza.

De unos ocho kilómetros de valla que había en 2006 en esa zona se ha pasado a algo más de cien y desde 2007, el arresto de inmigrantes indocumentados ha caído en un 82 por ciento. Según el funcionario, ha habido otra caída significativa desde que Trump asumió la presidencia y firmó sus órdenes ejecutivas migratorias.

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