Por Afp y Ap
Ankara. Turquía no readmitirá a los migrantes que ya están en las islas griegas en el marco del proyecto de acuerdo discutido el lunes con los dirigentes de la Unión Europea, declaró este jueves el ministro turco de Relaciones Exteriores, Volkan Bozkir.
“La propuesta hecha por Turquía no concierne a los migrantes que están ahora en las islas griegas”, dijo Bozkir en una entrevista a la agencia gubernamental Anatolia, precisando que su país aceptará el regreso de “decenas de miles de refugiados” pero no de “millones”.
En la cumbre del lunes en Bruselas, Turquía sorprendió a los dirigentes de la Unión Europea (UE) con una serie de propuestas para ayudar a resolver la peor crisis de migrantes en el continente desde la Segunda Guerra Mundial.
Según el principio de acuerdo del lunes, Turquía se comprometió a readmitir a todos los migrantes, incluidos los sirios, que entren clandestinamente a Grecia desde sus costas, a condición de que la UE conceda asilo a un sirio por cada persona de esa nacionalidad que reciba de vuelta en su territorio.
Pero los dirigentes europeos se dieron plazo hasta una nueva cumbre prevista para la semana próxima para finalizar su acuerdo, que ya ha sido criticado por el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados, ONG e incluso algunos países miembros de la UE.
Turquía alberga ya en su suelo a 2.7 millones de sirios que huyeron de la guerra civil en su país, y el ministro dio a entender que podría no tener una capacidad de acogida infinita.
“Sería más exacto decir que el número de migrantes que se devolverán a Turquía en caso de acuerdo de readmisión con la UE será de miles o decenas de miles, no cientos de miles o millones”, dijo a Anatolia.
En contrapartida, Ankara exigió un aumento de la ayuda prometida por Bruselas, de 3 mil a 6 mil millones de euros, la supresión antes del 30 de junio de los visados de entrada en el espacio Schengen exigidos a sus ciudadanos y la aceleración de su proceso de adhesión a la UE.
Casi 42 mil personas varadas en Grecia
Esta cifra incluye a 14 mil cerca del cruce, muchas de ellas en pequeñas carpas. La lluvia torrencial ha agravado las condiciones ya desesperantes, ya que las carpas se hunden en el fango y se hace imposible encender fuego. Unos 70 niños han recibido tratamiento para fiebre y diarrea, dicen las autoridades.
A pesar de las advertencias de que sus esperanzas de lograr rápidamente una vida mejor en Europa eran vanas, miles de migrantes seguían agolpándose en las playas de Turquía y abordaban embarcaciones para la riesgosa travesía a Grecia. Cinco de llos, incluido un bebé, murieron en el intento.
Los que llegaron a Grecia enfrentaban un futuro incierto. Decenas de miles están varados en el país, muchos de ellos acampados en terrenos fangosos con acceso esporádico a la ayuda humanitaria. Y el cierre de la frontera con Macedonia significa que no hay esperanzas, al menos por el momento, de embarcarse hacia la llamada ruta occidental de los Balcanes, que era el camino hacia el norte de los que querían asentarse en los países más prósperos.
Más de un millón de migrantes han llegado a Europa en el último año, la mayoría de ellos a Grecia en botes desde Turquía, donde se han congregado millones que huyen de la guerra, la persecución o la pobreza abismal.
Transportados a tierra firme en Grecia desde sus puntos de arribo, la mayoría se dirigen a Macedonia y de allí a Serbia, Croacia o Eslovenia, los puntos de entrada a Austria y las naciones más prósperas.
El mes pasado esos países empezaron a limitar el paso. El lunes, los países en la ruta de los Balcanes resolvieron dejar pasar solamente a los que tenían visas válidas para la UE.





