Jaime Nava
Al rector de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí parece importarle poco que la universidad esté a punto de sufrir de gastritis crónica consecuencia de la ingesta exagerada de Chile Serrano del que el presidente de la Federación Universitaria Potosina gustosamente provee a la universidad. Hace unos días el diputado Serrano y el encargado de la FUP, Guillermo Rivera Morales, anunciaron la celebración de un convenio para becar a 200 estudiantes.
El aprendiz de diputado en franca violación a la autonomía de la universidad dijo que el convenio serviría para hacer más accesibles los procedimientos para otorgar las becas “mediante el apoyo de otras instancias como la atención que brindará el legislador a través de su casa de enlace”. El emocionado Rivera incluso reconoció el “compromiso” del diputado.
Echado a andar el descaro y como si hiciera falta que recordaran la finalidad electoral de sus acciones, el diputado dijo esperar que las becas beneficien “a muchos jóvenes del quinto distrito”. El problema no es que un diputado y quien se dice representante de los estudiantes firmen un acuerdo para beneficiar a los estudiantes; sino que autoridades y representantes descaradamente permitan que se utilice a la universidad con fines electorales a futuro.
La sola declaración del Chile debería bastar para que el rector exija una explicación sobre la finalidad real del convenio y, además, con inusitado interés, pida que se transparente el proceso de selección de beneficiarios. En caso de asegurarse un nuevo periodo al frente de la UASLP, y ya sin otro cargo al cual aspirar, el rector tendría que convertirse en el arquitecto de la nueva universidad alejada del tolerado intervencionismo político que tanto ha perjudicado el crecimiento de la comunidad universitaria dentro y fuera de sus muros.
Además del silencio institucional, preocupa que para la mayoría de los estudiantes este tipo de temas y declaraciones pasen desapercibidas o no generen ningún interés para demandarle a su representante que se comporte a la altura que la UASLP merece y no como un promotor de la imagen de un diputado que, como Mario García en su momento, está deseoso de utilizar el capital político joven (grupos universitarios que llevaron a Rivera Morales de las “pomidas” al edificio central) para su beneficio y el de sus patrocinadores.
Debe reconocerse que Guillermo Rivera Morales comienza a dar muestras de que está aprendiendo a comportarse como un político profesional pues, desde que se anunció el incremento a la tarifa del transporte público, hábilmente ha realizado declaraciones en las que anuncia enérgicas acciones legales para revertir el aumento sin que hasta la fecha haya cumplido con su palabra.
En enero, Rivera Morales aseguró que contaban con quince días para interponer el amparo. En febrero, después de ser cuestionado sobre el documento, dijo que todavía no lo presentaban porque no querían un “amparo patito” y aseguró que su amparo haría pensar a un juez dos veces antes de dictar sentencia. Ya en marzo, el estudiante de derecho dijo que ahora sí, este mes, cumplirá su promesa –porque claramente la ley señala que si eres representante de la FUP o amigo de un diputado puedes interponer un amparo cuando quieras–.
Tal vez si al diputado Serrano Gaviño le hubiera interesado evitar el incremento a la tarifa del transporte hubiera logrado presentar el amparo por conducto de su gestor universitario. Con el tiempo sabremos si los favores prestados por Rivera al Chile lo convierten en el próximo diputado o si, más temprano que tarde, termina su aventura antiuniversitaria: enchilado.
Han pasado 66 días sin que se sepa el paradero de la pequeña Zoé Zuleica Torres Gómez.
¡Que la UASLP baje los costos de posgrados y licenciaturas! #EducaciónParaTodos
¡Ni un día más en el silencio, ni un día más sin Carmen Aristegui!
@JaimeNavaN



