Europa Press
La alta representante de la Unión Europea para la Política Exterior, Kaja Kallas, defendió que el estrecho de Ormuz permanezca abierto a la navegación “sin peajes”, horas después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció la imposición de una tasa de 20 por ciento sobre toda la carga que transite por el estratégico paso marítimo.
“Antes de la guerra, el estrecho de Ormuz estaba abierto a la navegación sin peajes. Tras el fin de la guerra, el estrecho debe permanecer abierto a la navegación sin peajes”, declaró Kallas en una rueda de prensa tras la reunión de ministros de Exteriores de la Unión Europea (UE), celebrada este lunes en Bruselas, donde los Veintisiete se pronunciaron porque la navegación por la zona “debe ser libre”.
La jefa de la diplomacia europea reivindicó además el papel de los socios regionales para garantizar la estabilidad en la zona, y condenó los ataques de Irán contra Jordania, Kuwait, Qatar, Emiratos Árabes Unidos y Bahréin por ser “inaceptables” y suponer “el riesgo de un colapso total del acuerdo de paz”.
Tras decir que los Veintisiete coincidieron en que Irán “nunca” debe tener acceso a un arma nuclear, señaló que también abordaron cómo proteger la libertad de navegación tanto en el golfo Pérsico como en el mar Rojo, donde -indicó Kallas– la amenaza hutí “persiste”.
Las declaraciones de Kallas llegan después de que Trump declaró este lunes “abierto” el estrecho de Ormuz y anunció que Washington cobrará una tasa de 20 por ciento sobre toda la carga que transite por la vía marítima como “guardián” del paso estratégico, en medio del repunte de tensiones entre Estados Unidos e Irán tras el fin del alto el fuego.
Contribución “importante” de Aspides
La diplomática estonia destacó que la misión Aspides, que opera en este último mar, sigue realizando “una contribución importante” para proteger el transporte marítimo internacional y ha anunciado que viajará esta semana a la región para inspeccionar personalmente la misión.
La operación Aspides, creada a principios de 2024 tras la ola de ataques de los rebeldes hutíes contra el tráfico comercial por el mar Rojo, tiene como objetivo contribuir “a la protección de la libertad de navegación y a la salvaguarda de la seguridad marítima, especialmente para los buques mercantes y comerciales”, según su página web.







