México ya está muy jodido, pero no hay que rajarse: Ray Beltrán
24 mayo, 2017
Posible, reproducción en el espacio, según exitoso experimento en ratones
24 mayo, 2017

Bond, tan estrafalario que todos sabían que era espía: Roger Moore

Roger Moore, en una locación en Inglaterra, en 1972. Foto Ap

Dpa y de la Redacción

Londres. Pasó a la historia como el actor que durante más tiempo encarnó a James Bond pero, tras entregar su licencia para matar, sir Roger Moore se dedicó en cuerpo y alma a defender los derechos de los niños como embajador del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).

El único antagonista con el que no pudo fue el cáncer.

Para mí, las situaciones de Bond son tan ridículas, tan estrafalarias, afirmó una vez el actor nacido en Londres.

Quiero decir, se supone que este hombre es un espía y aun así, todo mundo sabe que lo es. Todos los camareros del mundo le ofrecen martinis agitados, no mezclados. ¿Qué clase de espía serio es reconocido donde quiera que va? Es extravagante. Así que hay que tratar el humor de un modo extravagante también.

Moore, quien en octubre habría cumplido 90 años, murió este martes en Suiza tras una corta, pero valiente, lucha contra la enfermedad, según informaron sus tres hijos en un comunicado.

Sonrisa que conquistaba

Con todo, hasta el final de sus días mantuvo esa sonrisa pícara con la que conquistaba tanto a sus chicas Bond como a los fans que se acercaban a que les firmara sus libros.

Durante mis primeros años como actor me decía que para triunfar necesitabas personalidad, talento y suerte… ahora estoy seguro de que es 99 por ciento suerte. No es bueno ser talentoso y no estar en el lugar y tiempos correctos, aseguró en una entrevista con The Guardian.

Nacido en Londres, Moore, hijo único de un policía, estudió pintura antes de inscribirse en la Academia Real de Arte Dramático. Hizo algunos papeles pequeños en teatro y cine antes de cumplir su servicio obligatorio en el ejército. Se mudó a Hollywood a principios de los años 50. Apareció con Elizabeth Taylor en The Last Time I Saw Paris, de 1954, y con Eleanor Parker en Interrupted Melody, al año siguiente.

En 1970, se volvió director ejecutivo para producciones europeas de Faberge’s Brut Productions. Con la compañía, protagonizó con Tony Curtis The Persuaders (Dos tipos audaces) para la televisión británica y participó en la producción de Un toque de distinción, que le dio un Óscar a Glenda Jackson como mejor actriz.

Tres años después hizo su primera película de Bond, Live and Let Die.

Actuó en seis más en los siguientes 12 años: The Man With the Golden Gun (El hombre del revólver de oro), The Spy Who Loved Me (La espía que me amó), Octopussy, Moonraker (Misión espacial), For Your Eyes Only (Sólo para tus ojos) y A View to a Kill (En la mira de los asesinos). Aunque el Bond de las novelas de Ian Fleming, en las que se basan las películas, era descrito como treintañero, Moore desempeñó el papel hasta los 57 años.

Desde que en 1973 se metió en la piel del agente secreto 007, el nombre de Moore está ligado al legendario espía británico, aunque el actor jamás pidió un vodka martini agitado, no mezclado.

La gente me sigue saludando como James Bond, aseguró en 2012. No era para menos: entre principios de los años 70 y mediados de los 80 lo encarnó en siete ocasiones –tantas como Sean Connery–, convirtiéndose en el sex-symbol de los servicios secretos de su majestad. No obstante, las amas de casa británicas hacía tiempo que habían caído rendidas ante sus encantos, pues en sus comienzos Moore trabajó como modelo de prendas de punto.

Moore, quien es el primero de los seis James Bond en dejar este mundo, no perdió el sentido del humor a lo largo de sus 12 años como agente secreto. De hecho, sus detractores llegaron a afirmar que había corrompido un poco al auténtico personaje de la novela de Ian Fleming, más serio. Tenía 57 años cuando devolvió la licencia para matar. Ese fue el punto más bajo de mi vida, dijo al diario The Guardian. Pero no está muy claro que lo dijera en serio.

El marcapasos, su posesión más preciada, dijo en una ocasión

Con todo, no siempre tuvo demasiados motivos para sonreír. Entre otros problemas de salud, hizo frente a un cáncer de próstata y sufrió graves problemas cardiacos que provocaron que en una ocasión definiera el marcapasos como su posesión más preciada.

Inspirado por la actriz y ex vecina Audrey Hepburn, en su vida privada Moore llevaba tiempo de dar prioridad a defender los derechos de los niños y de los animales como embajador del Unicef y activista de Peta. Ojalá tuviera tanto éxito con mi trabajo para el Unicef como con James Bond, señaló Moore. Demasiados niños siguen muriendo de enfermedades que son evitables.

No obstante, los sets de rodaje siguieron siendo su hogar hasta el final. El recordado ladrón Simon Templar de la serie The Saint (El Santo) o lord Brett Sinclair de The Persuaders!, tenía varios proyectos pendientes, entre ellos Summer Night, Winter Moon, del ganador de un Óscar Xavier Koller, y las películas de animación Astrid Silverlock y Trollhunters.