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Celebran coloquio sobre los cien años del comunismo en México

Verónica Oikon, Luis Hernández Navarro, Ariel Rodríguez Kuri, Coloquio de conmemoración del Centenario del Partido Comunista Mexicano. Foto Luis Castillo

Ángel Vargas 

Ciudad de México. Aunque son “especímenes en peligro en extinción”, los comunistas no han desaparecido en México ni el resto del mundo simplemente porque las personas tienen que ser más humanas en su vida.

Así lo afirmó este viernes Fabián Soto, dirigente de las Juventudes del Partido Comunista Mexicano (PCM) entre 1966 y 1969, durante la mesa redonda Visiones, oposiciones y espejos, la penúltima del Coloquio El Partido Comunista y la Izquierda en México: Cien años.

Organizado por el Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México (INEHRM), el encuentro concluyó hoy en la sede de esta última institución, en San Ángel.

“¿Se acabaron los comunistas en el país ahora que el PCM cumple 100 años y estamos en la cuarta transformación, o cuando tuvimos el acuerdo de desaparecer ese partido para integrar un frente no tan amplio?”, inquirió el ex dirigente político.

“No se han acabado porque, simplemente, los mexicanos tienen que ser más humanos en su vida. Deben tener derecho a la educación, a la alimentación y a algo que debe empezar a discutirse, el derecho al tiempo libre. ¿Por qué tenemos que seguir lamentando las golpizas, el secuestro y los asesinatos de mujeres? Porque el desarrollo de país no da para otra cosa”.

El periodista Luis Hernández Navarro, coordinador de Opinión de La Jornada, habló de la complicada relación a lo largo de la historia entre el PCM y el magisterio mexicano.

“Una relación entre un partido que se reivindica revolucionario y un sujeto político cambiante, que transita entre dos polos: o son los luminosos soldados de la civilización o los agentes privilegiados del Estado responsables de llevar la presencia y el mensaje de éste hasta los últimos reductos del país”, explicó.

“Una relación complicada porque el partido se autoproclamaba como representante de la clase obrera y se topó a lo largo de su vida con la ironía de tener una enorme ascendencia entre los maestros a pesar de no considerarlos estrictamente como proletarios”.

El también escritor aclaró que el trabajo de los comunistas con los maestros comenzó desde la misma década de los años 20 del siglo pasado, pues generalmente se piensa en esa relación a partir del cardenismo.

Aseguró, asimismo, que la militancia comunista dentro del magisterio se movió en ciclos pendulares: desde la abnegación y el compromiso hasta el burocratismo, la descomposición política, el oportunismo y la deserción partidaria.

En la mesa participaron además los historiadores Verónica Oikión y Ariel Rodríguez Kuri. La primera destacó la participación y la acción colectiva femenil, aunque marginal, en la etapa primigenia del PCM, mediante la integración del Consejo Feminista Mexicano, activo desde finales de 1919 y el primer bienio de la década de los 20. El segundo, en tanto, abordó los determinantes geopolíticos en el comunismo mexicano entre 1920 y 1970.

JSL
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