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Desfile de diplomáticos en Palacio Quemado en Bolivia

Seguidores de Evo Morales protestan contra el régimen de facto en Bolivia. Foto Afp

Arturo Cano, enviado 

La Paz. El Palacio Quemado, sede del poder ejecutivo, se vistió de gala para recibir al cuerpo diplomático acreditado en el país. A dedo, se contaron 42 diplomáticos, entre embajadores y representantes de organismos internacionales.

Luego de los discursos, dio inicio la salutación. En el centro, acompañada de militares, la autoproclamada “presidente interina” se dispuso a sonreír a los embajadores.

Quizá como una prueba de que Dios ha vuelto a entrar al Quemado, el primero en estrechar la mano de Añez–además de orador a nombre de sus colegas en su calidad de decano– fue el nuncio apostólico Angelo Accatino. Clic, hicieron los fotógrafos. Siguió la embajadora de Japón, clic. El de Suecia, clic.

Clic, clic, clic, clic, clic, clic, clic. La ametralladora de flashes anunció que era el turno de Bruce Williamson, encargado de negocios de la embajada de Estados Unidos.

Antes del acto protocolario, Áñez había llegado fuertemente resguardada, aunque el acceso a la plaza de marras es restringido.

En un reconocimiento tácito de las dificultades que ha tenido para instalar lo que se dice un gobierno, pidió a los partidarios del exiliado presidente Evo Morales que permitan el paso de gasolina y gas: “¡Déjennos gobernar por este tiempo que será corto… La ciudad de La Paz no merece ser castigada”.

La escasez que padece La Paz es visible en las largas filas que se observan en todos los rumbos de la ciudad, sea para comprar carne o pollo o para adquirir tanques de gas (acá se usan los pequeños, de diez litros, y las familias sólo tienen derecho a adquirir uno, cuando hay, si previamente muestran el recibo de luz con su domicilio).

Luego, Áñez entró a palacio a recibir a los embajadores. En un edificio contiguo, una comisión de la Cámara de Senadores afinaba los acuerdos que darán luz a la ley de convocatoria a elecciones, que pasaría a la Cámara de Diputados y luego sería aprobada en una sesión bicameral.

Según el senador Óscar Ortiz, presidente de la comisión respectiva, se llegó a acuerdos básicos y la ley sería aprobada por el senado este sábado. El acuerdo pasa por la anulación de las elecciones del 20 de octubre, la depuración del listado electoral y el nombramiento de nuevas autoridades electorales (acá se les llama vocales del Tribunal Supremo Electoral). Igualmente, serían renovadas las autoridades electorales de los departamentos.

Todo este proceso podría llevar dos semanas. Una vez electos, los nuevos vocales tendrían apenas 48 horas para, con ayuda de expertos internacionales, decidir el cronograma electoral y fijar la fecha de la nueva elección.

En otras palabras, los bolivianos conocerían la fecha de nuevos comicios ya cerca del jolgorio decembrino.

Al finalizar el acto protocolario matutino, varios funcionarios ofrecieron declaraciones banqueteras. La más solicitada fue la encargada de Relaciones Exteriores, Karen Longaric quien, en tono didáctico, explicó el concepto de asilo.

La prensa local pedía los nombres de los ex funcionarios asilados en la Embajada de México. Ella respondió que podría decir dos, pero no quería dejar fuera a nadie. “¿Pero hay ministros y viceministros?” Ella asiente. Insiste en que los ex funcionarios están en la legación mexicana porque quieren, y que son libres de salir de ahí rumbo al aeropuerto para tomar un avión a donde quieran. “El gobierno no está persiguiendo a nadie… Si ellos decidieran dejar el asilo y caminar por las calles de La Paz no pasaría absolutamente nada porque no se ha adelantado ningún proceso judicial contra nadie”.

-Como no hay persecución contra las personas que está en la Embajada de México tampoco habrá salvoconductos, ¿así lo debemos entender?- le preguntó este diario.

-No, me han interpretado mal. No hay persecución. Ellos no tienen necesidad de acogerse al asilo, pero lo han hecho, y quien decide dar asilo o no es la embajada que los acoge, ellos son los que califican si la vida de las personas están en peligro.

-Y entonces México tramita ante ustedes…

-Entonces México ha dicho esto, en criterio de Cancillería innecesariamente, porque no hay persecución. Y eso lo puede comprobar la prensa, ellos pueden venir, estar sentados acá en la Plaza Murillo

-¿Entonces la respuesta es no porque no es necesario?

-No, nosotros vamos a dar el salvoconducto. Se está haciendo un análisis, porque la embajada nos lo ha pedido, porque estamos cumpliendo un protocolo que sigue la institución del asilo. El asilado entra a una legación diplomática, pide asilo, dice que lo están persiguiendo, entonces la embajada analiza si es evidente que se lo está persiguiendo, y si ellos consideran que se lo está persiguiendo le dan el estatus de asilado y nos piden el salvoconducto a nosotros.

-Todos esos pasos los entendemos, pero entonces como ustedes consideran que no hay tal…

-Pero la institución del asilo es muy respetuosa. Si ellos han considerado que sí, que la vida de ellos está en peligro, no nos queda otra salida que extender el salvoconducto.

-¿Pero no hay fecha?

-Cada caso se está analizando específicamente.

-A cuentagotas, me decía alguien de la Cancillería mexicana.

-No…

En este punto, la “canciller interina” fue interrumpida por sus acompañantes con un “muchas gracias” y se despidió. Un día antes, había llamado a la embajadora mexicana, María Teresa Mercado para entregarle una “nota de protesta categórica” porque Evo habla y tuitea todos los días desde México.

Las calles que confluyen en la Plaza Murillo son un laberinto de barricadas. Para llegar hasta el Palacio Quemado, sobre todo si hay un acto oficial o protestas en las cercanías, es preciso pasar varios filtros. Al lugar sólo tienen acceso residentes del lugar, empleados de las oficinas públicas, periodistas y legisladores, pues la sede del congreso se encuentra en la misma plaza.

“En nombre del pueblo que se manifestó durante más de 20 días, quiero ser enfática Bolivia no vivió en golpe de Estado, en Bolivia se vivió una revolución pacífica, liderada por nuestra ciudadanía y sobre todo por nuestros jóvenes”.

Una respuesta llegó desde el flanco centroamericano. La Conferencia Permanente de Partidos Políticos de América Latina (COPPPAL Mujeres), presidida por la hondureña Xiomara Castro de Zelaya, condenó el “golpe de Estado militar” y llamó a defender a Evo Morales de “estos asaltadores”.

Apenas se despidió Longaric de la Plaza Murillo, las estaciones de radio dieron vuelo al anuncio oficial de que será reforzada la seguridad de todas las embajadas para evitar que “los masistas” se refugien en cualquier otra como ocurre con la mexicana.

JSL
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