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Error, no fraude, en evaluación de examen para la prepa: Comipems

Acompañados por sus padres, cientos de alumnos protestaron frente a la Rectoría de la UNAM para exigir revisión de sus exámenes de admisión al bachillerato de la máxima casa de estudios. Foto Carlos Ramos Mamahua

Laura Poy Solano

El vocero de la Comisión Metropolitana de Instituciones Públicas de Educación Media Superior (Comipems), Javier Olmedo Badía, aseguró que las máquinas no cometen errores, hay que manejarlas, programarlas y controlarlas, luego de que la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) reconoció un desfase entre la planilla de preguntas y la hoja de respuestas de 11 mil 51 aspirantes que fueron clasificados como con derecho a otra opción (CDO) en su proceso de ingreso al bachillerato.

En entrevista con La Jornada, reconoció que se revisará todo el sistema para la asignación de los espacios educativos coordinado por la Comipems, que agrupa a 10 instituciones públicas –entre ellas la UNAM– para cursar la educación media superior en la zona metropolitana de Ciudad de México, y que este año convocó a poco más de 319 mil jóvenes, de los cuales, en un primer momento 50 mil 980 fueron clasificados como CDO.

Aseguró que en dos o tres días se informará a los afectados su calificación correcta y la institución donde podrán inscribirse, pues informó que se detectaron errores atípicos en más de un centro de aplicación. Fueron dos o tres, indicó, pero es un solo examen. Esos 11 mil casos los tenemos perfectamente agotados, no hay más; eso es seguro.

Cuestionado sobre la posibilidad de que en años anteriores se hubiera producido una situación similar, afirmó: esta es la primera vez que detectamos esta distribución extraña, atípica, que llevó al personal de la UNAM a hacer la revisión a fondo y encontrar dónde estuvo el error con estos 11 mil casos.

–¿Cómo fue posible el error?

–Fue al momento de calificar el examen.

–¿Fue un error del sistema o humano?

–Las máquinas no cometen errores, pero hay que manejarlas, programarlas y controlarlas. No sabemos dónde estuvo el error; en este momento no nos interesa saber quién se equivocó o en dónde, sino resolver la situación de estos 11 mil muchachos que no han recibido la asignación que les corresponde.

–¿Cuál es el mensaje para los aspirantes afectados y sus familias?

–Ofrecer una disculpa. Un error no se comete a propósito. No hay fraude; es muy distinto cometer un error a cometer un fraude. La situación se está corrigiendo y en un par de días tendrán la información a través de Internet; como lo recibieron el sábado, tendrá su nuevo resul tado y su asignación.

El vocero de la Comipems, creada en 1995, destacó que en 2001 la UNAM determinó separarse del mecanismo del Centro Nacional para la Evaluación de la Educación Superior, por lo que desde hace varios años aplica su propio examen y lo califica, pues en las restantes nueve instituciones es elaborada por dicho centro. Es una prueba equivalente estadísticamente en cuanto a nivel de dificultad de contenidos y la calificación se hace por lector óptico.

Indicó que ayer por la tarde concluiría el proceso de revisión de los 11 mil exámenes: sabremos qué tanto se modificaron los puntajes. La asignación de espacios se hará de acuerdo con las normas del concurso que se ha seguido en todos los demás casos.

Pese a la revisión de miles de pruebas, afirmó que el puntaje mínimo para ingresar a cada uno de los planteles de bachillerato de la UNAM –y que difiere de acuerdo con la demanda– no se modificará; destacó que si bien los aspirantes afectados pidieron como primera opción la Universidad Nacional, en su segunda, tercera o cuarta alternativas pueden haber solicitado otra escuela, es decir, estos 11 mil concursantes se van a repartir entre todas las instituciones.

Por ello, reconoció que habrá afectaciones para las 10 casas de estudios participantes, entre ellas el Instituto Politécnico Nacional y las preparatorias públicas y la Universidad Autónoma del Estado de México, entre otras, ya que deberán recibir a los aspirantes que hayan alcanzado el puntaje para estudiar en sus aulas.

El presidente del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación, Eduardo Backhoff, reconoció que en todas las pruebas de gran escala siempre puede ocurrir algún error, el cual, dijo, es desafortunado, porque crea suspicacia, sospecha de que las cosas no se están haciendo bien, y a veces es difícil reparar el error. La única manera es transparentar qué ocurrió.