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Es mejor ser rey en tu país que príncipe en otro: Johnny Hallyday

En la imagen izquierda se le ve en su primera actuación en Rusia, en 2012. En la derecha, durante un concierto en el teatro Olimpia de París, en 1967. Foto Afp

Afp

París. Johnny Hallyday, icono del rock francés que entusiasmó a tres generaciones, falleció la noche del martes al miércoles a los 74 años, víctima de cáncer, tras una vida salpicada de controversias.

Durante cinco décadas fue una institución en Francia, capaz de llenar estadios hasta el final, una gloria empero muy mitigada en el extranjero y empañada por los escándalos.

Nacido Jean-Philippe Leo Smet en 1943, en París, de madre francesa y padre belga, creció con una tía suya, actriz. De su mentora, Lee Hallyday, una allegada estadunidense, tomó su nombre artístico.

También participó en varias películas con notables directores, como Jean-Luc Godard, Costa-Gavras, Patrice Leconte y Claude Lelouch.

Su esposa, Laeticia, informó en un comunicado: «Johnny Hallyday se ha ido. Escribo estas palabras sin creérmelo. Nos deja esta noche como vivió a lo largo de su vida, con valentía y dignidad».

El artista fue hospitalizado hace un mes a causa de una insuficiencia respiratoria. «Hasta el último momento se mantuvo firme frente a esta enfermedad que lo corroía desde hacía meses, dándonos a todos lecciones de vida extraordinarias», añadió. «El corazón latía tan fuerte, en un cuerpo de rockero que vivió toda su vida, sin concesiones, por su público, por quienes lo elogiaban y amaban».

«Todos tenemos dentro algo de Hallyday», dijo por su parte el presidente francés Emmanuel Macron.

El rockero ya había estado cerca de la muerte en 1966, cuando intentó suicidarse tras la demanda de divorcio de Sylvie Vartan y más recientemente al caer en coma en 2009, a raíz de complicaciones derivadas de una operación.

Con todo, no tiró la toalla. En junio y julio subió a los escenarios junto a sus amigos Jacques Dutronc y Eddy Mitchell en su última gira, Viejos canallas. Aunque al principio apareció algo debilitado por la quimioterapia, iba teniendo mejor aspecto, como impulsado por la energía del público.

Tras 57 años de carrera, el cantante seguía activo y trabajaba en un nuevo álbum.

Con más de 100 millones de discos vendidos, atravesó todas las épocas: los inicios del rock’nroll, donde se perfilaba como un Elvis Presley a la francesa, los años yeyé u otros másmainstream con Michel Berger o Jean-Jacques Goldman en los años 80, antes de regresar, feliz, a los orígenes del blues y el rock en los últimos años.

Desde su primera canción grabada en 1960, T’aimer follement (Amarte locamente), el rockero dio voz a multitud de éxitos, como Souvenirs souvenirs, Le Pénitencier, Noir c’est noir, Retiens la nuit, Que je t’aime, Gabrielle o Ma gueule.

Fan de la cocaína

Una vida acelerada, con accidentes, excesos divulgados por la prensa, amores tormentosos y mediáticos (Sylvie Vartan, Nathalie Baye), sus casas en Suiza y Estados Unidos –mientras afloraban las acusaciones de exilio fiscal–, Johnny se convirtió en una leyenda viva para unos y un personaje molesto para otros.

«Mi vida ha sido un túnel de sufrimientos, donde no siempre me sentía en armonía conmigo mismo, viviendo el día a día, torturado por el miedo al mañana», dijo en 2014.

Sufrimientos que olvidaba, no obstante, cuando regresaba al estudio o se subía a un escenario, para, hasta el final, «ser Johnny Hallyday», lo que, según él, ya era de por sí «un oficio».

Hallyday grabó medio centenar de discos y vendió más de 100 millones de álbumes, encarnando una imagen de chico malo, con todos sus ingredientes.

Trató de suicidarse en 1966, se desmayó en el escenario en 1986 y se casó cinco veces, dos con la misma mujer, Adeline Blondieau, hija de uno de sus amigos de siempre y compositor suyo.

En 1998 admitió que consumía cocaína y que había sufrido una infancia difícil con un padre alcohólico, que abandonó por primera vez a su familia cuando el cantante sólo tenía ocho meses.

Durante un tiempo pareció sentar cabeza junto a la actriz Nathalie Baye, con quien tuvo una hija, Laura Smet, que siguió el camino de su madre.

Vivió las últimas dos décadas junto a la modelo Laeticia Boudou, 31 años más joven que él, y con quien adoptó dos niñas de origen vietnamita.

Además de protagonizar películas con Godard y Lecont, los aplausos le llovieron en 2009 por su interpretación como un asesino a sueldo retirado que busca vengar la matanza de su familia en el thriller Vengeance, de Johnnie To.

Ese año fue condecorado con la Legión de Honor francesa por el presidente Jacques Chirac, que lo describió como quien ha logrado con éxito fusionar dos culturas, la francesa y la estadunidense.

Sin embargo, años después Johnny Hallyday se fue a vivir a Suiza y Los Ángeles –donde se le fotografiaba a menudo en su Harley Davidson– alegando que los impuestos en Francia eran demasiado elevados.

Su gloria, en cambio, no viajó más allá del mundo francófono. Es mejor ser rey en tu propio país que príncipe en cualquier otro, declaró en una ocasión.