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No soy parte de la escena de Hollywood: McDowell

Rememorando el filme 'Naranja mecánica' de Stanley Kubrick. Foto tomada del sitio de malcolmmcdowellonline.com

Malcom McDowell, a sus 78 años, es posiblemente uno de los actores más dinámicos e inventivos del mundo. Ha creado una galería de personajes icónicos desde el rebelde estudiante de la premiada If, de Lindsay Anderson, a la de un malévolo joven en La naranja mecánica, de Stanley Kubrick, que le dio un lugar en la historia.

No se olvida su participación en Oh Lucky Man!, también de Anderson, o cuando derrotó a Jack El destripador como el inquisitivo HG Wells en Time After Time. Sus créditos en cine, teatro y televisión se destacan aún más por su siniestro Calígula, así como decenas de apariciones en series de HBO y Amazon, como Mozart in Jungle, donde comparte créditos con el mexicano Gael Garcia Bernal.

“Fui una estrella cuando era muy joven. Me divertí mucho cuando era soltero, en Londres. Así que me aproveché de esa situación, pero nunca hice nada ilegal”, señaló a The Independent el actor, encarnación física de una era glamorosa, nueva y radical del cine de Gran Bretaña: la nueva ola británica, como se le conoció desde entonces.

Su rostro es más recordado por La naranja mecánica, en la que aparecía como un “ultraviolento” jovenzuelo con ropa de vestir: camisa y pantalones blancos, tirantes gruesos, sombrero negro de derby, botas negras, maquillaje de ojos vívidos y con bastón.

Medio siglo de trayectoria

Con una trayectoria de 50 años, claro, luego de trabajar como operario en una fábrica y de servir bebidas en el café de sus padres, en Liverpool, McDowell, egresado de la Academia de Música y Arte Dramático de Londres, aparece en otro filme, un thriller oscuro dirigido por la artista multimedia franco-británica Charlotte Colbert: She Will, motivo de esta entrevista.

McDowell ya era una estrella de la nueva ola cuando apareció en La naranja mecánica, en 1971. Su papel decisivo llegó como un escolar público que lidera una insurrección armada en un internado en If, actuación que atrajo la atención de Kubrick. Interpretaría el mismo personaje, Mick Travis, en Oh Lucky Man! y Britannia Hospital, que completó la trilogía con Anderson.

Todo, por supuesto, podría haber sido muy diferente. McDowell reveló que en la época en que Kubrick obtuvo los derechos de la novela de Anthony Burgess, había un plan de otros para que Los Rolling Stones interpretaran a los viciosos droogs (banda que lideraba el papel de McDowell), con Mick Jagger como Alex.

She Will es un drama feminista lóbrego, con McDowell en el papel de un director de cine que una vez, se supone, abusó de la estrella de 13 años de una de sus películas. Décadas más tarde, ella está empeñada en la venganza.

Polanski y Weinstein

Fue en parte el tema, el abuso cometido por un poderoso magnate del cine, lo que lo atrajo. Para McDowell, todo está incómodamente cerca de casa, debido a los casos de Roman Polanski, quien fue acusado de violar a una menor, y de Harvey Weinstein, quien fue condenado por abusos en serie. “Me gustó lo que la película tenía que decir sobre la idea del abuso y el aseo de éste que vino después. Pensé en gente como Polanski. Lo conocía y, de hecho, me agradaba”.

Se le preguntó si alguna vez había sido testigo del tipo de abuso y acoso que ahora prevalece en la industria. “Por supuesto –respondió–, hice tres películas con Harvey (Weinstein). Respecto del personaje que interpreto, hay algunas dudas sobre si cruzó la línea. Con Harvey, realmente fue un abuso. Lo vi con mujeres jóvenes en Cannes”.

Oh Lucky Man!, un filme muy inglés sobre un vendedor de café, surgió de una idea que McDowell escribió para Anderson acerca de su trabajo anterior a la actuación. Recordó: “Sí, escribí la sinopsis”, a la que agregó de forma lacónica su propia experiencia. “Yo era un vendedor de café en Yorkshire, donde sólo beben té”, contó.

Sigue intrigado por Anderson, el chico dorado de la nueva ola británica, y por el radicalismo del fallecido director. “Le dije: ‘Lindsay, no eres conservador, no eres laborista. ¿Qué eres?’ Él dijo: ‘Soy un anarquista. ¡Quiero romperlo todo!’ Y me hacía ir a todas estas marchas”.

McDowell fue pionero, no sólo en el radicalismo del cine británico de finales de los años 60 y principios de los 70, sino de la desnudez masculina en la pantalla. “De hecho, fui el primer actor en hacer una escena de desnudo con una mujer. Christine Noonan y yo rodamos por el suelo de una cafetería. Se lo sugerí. Me acerqué a ella y le pregunté si lo haría”.

Las memorables actuaciones de McDowell se extienden a lo largo de las décadas, pero sí, también ha habido recaídas, dice él. Calígula, de 1979 fue producida por Bob Guccione, dueño de la revista porno Penthouse. El actor soltó una risa involuntaria. “Fue un desastre, de verdad. Pero mira, me llamó Gore Vidal (quien escribió el guion original), uno de los mejores escritores que tuvo Estados Unidos”.

Series de televisión

Las series de televisión en Estados Unidos representan gran parte del trabajo profesional de McDowell en estos días, pero a él le gusta hablar de La naranja mecánica y cómo influyó. Sigue orgulloso y triunfalmente optimista sobre la película, aunque se le recordó que sólo un nombre estaba por encima del título y no era el suyo.

“Contractualmente, tuve la primera facturación. Sin embargo, cuando vi la película, estaba el nombre de Stanley encima del título… Fue una película increíble.”

McDowell habló de cómo ha cambiado Londres. “Es muy agradable estar de vuelta, pero ahora es muy diferente. Hay masas y masas de dinero. Cuando estuve aquí en los años 60 y 70 todavía había un malestar de posguerra”.

Su regreso a Reino Unido es breve. Su casa y su tercera esposa, la pintora y fotógrafa Kelley Kuhr, sus cinco hijos y tres nietos, están en Santa Bárbara, California. Su hijo menor tiene 12 años, pero “no soy parte de la escena de Hollywood. En realidad, la gente de ese lugar todavía piensa que vivo en Inglaterra”. Su toque de poco afecto a la llamada Meca del cine es parte de un desapego más amplio de la industria cinematográfica actual. “No están haciendo el tipo de películas que me gustaban y en las que estaba. ¿Cuántas de Marvel quieres ver?

“Sugiero que hay una cosa sobre Gran Bretaña que debe extrañar: su amado Liverpool FC. Cuando era niño, su familia se mudó de Yorkshire a Liverpool, y el joven Malcolm veía todos los partidos del estadio de Anfield en casa.

“No lo extraño en absoluto –sonríe–, porque veo todos los partidos. Todos se muestran en vivo en California. Una vez que me emocioné tanto, grité, y mis vecinos llamaron a la puerta porque se preocuparon, y puedo decir que las casas no están exactamente juntas”, concluyó.