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Redadas en EU sepultan cine mexicano sobre migrantes

Policías gritan a manifestantes afuera de un centro de detención en Nueva Jersey, en imagen del 23 de febrero pasado. Foto Afp

Notimex

Ciudad de México. El investigador y crítico cinematográfico Víctor Ugalde aseguró que el cine de migrantes hecho en México era una mina de oro para los productores que exportaban esos títulos a Estados Unidos, pues los connacionales radicados en ese país eran ávidos consumidores de dichas historias.

Lamentablemente, agregó, lo que era un negocio lucrativo para productores y actores se vino abajo por las redadas contra los migrantes a la salida de los cines.

En entrevista con Notimex, señaló que atraída por las temáticas la gente se identificaba con los filmes, porque veía reflejada su experiencia de vida cuando cruzaba de manera ilegal a la Unión Americana; además, la música que acompañaba esas tramas era un atractivo más para el público.

En esas cintas aparecían los ídolos del momento como Los Tigres del Norte, Los Bukis, Los Temerarios, Bronco, Lorenzo de Monteclaro, Yolanda del Río, Chayito Valdez, Juan Valentín, entre otros.

A la par del cine, la música es parte del fenómeno, pues siempre esa manifestación artística ha servido para concentrar y condensar las aspiraciones, los sueños y las ilusiones de los mexicanos, aseguró Ugalde.

Es así que en los años 80 hubo un fenómeno de retroalimentación entre el cine y la música, porque en Estados Unidos se organizaban muchos conciertos, la gente salía del cine y se iba a bailar.

Los ídolos musicales interpretaban canciones que hablaban de historias de migrantes, de sus penas y alegrías.

“Muchos de los productores cinematográficos los contrataban para que fueran el eje de la taquilla allá, generando una retroalimentación en la cadena de entretenimiento.

“En los 80 teníamos una cadena productiva cinematográfica muy sana, la mayoría de las películas no perdían y recuperaban dinero en México y Estados Unidos”, recordó.

Ugalde comentó que uno de los motores para captar la intención de compra de los que iban allá de “mojados” eran los cantantes famosos.

“¿Qué sucedió entonces? De repente hubo una persecución por parte del gobierno estadunidense y empezaron a hacer redadas en las salas de cine, saliendo los agarraban y los expulsaban.

“La respuesta fue que empezaron a comprar las películas en VHS, Beta, un mexicano sacaba 10 o 12 títulos el fin de semana y se la pasaban viendo pelis escondidos de la migra”.

Señaló que ese fenómeno dio origen a la producción del cine en un nuevo formato que llevó a los productores a aliviar la ausencia de los migrantes en el cine.

“Fue ‘boom’ el videohome, lo malo es que ya a finales del siglo XX cerraron los circuitos cinematográficos en Estados Unidos y se cayó un poquito lo del videohome”.

Luego fue al revés, añadió, porque a los migrantes se les comenzó a perseguir en los conciertos y lo que antes era un negocio muy próspero, junto con el cine, en el que justamente los cantantes y sus “shows” eran una mina, se vinieron abajo.

En conclusión, según Ugalde, el cine de migrantes tiene actualmente muchas vertientes con historias que relatan lo que ahora está sucediendo, pero con mayor calidad narrativa, técnica y de producción.

Precisó que ya se rompió la barrera de los 100 mil dólares en la producción de una cinta, “ahora hacemos películas con uno o dos millones de dólares, ahí está ‘Desierto’, de Jonás Cuarón, que las hace más universales”.