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Vestir de pachuco, sinónimo de elegancia y de buen vestir: Jesús Suárez

“El cebos” es un personaje muy conocido y estimado en los salones de baile de la Ciudad de México. Sus trajes los confecciona con Ramón Neri. Foto Notimex

Notimex

Ciudad de México. Para Jesús Juárez, a quien se le conoce como El cebos, vestirse al estilo de los pachucos es sinónimo de elegancia y de buen vestir como parte del ritual en los salones de baile.

Subrayó que ese tipo de traje debe portarse con orgullo, «además de ser un caballero, valiente, coqueto como todo un galán pero, sobre todo, distinguirse por saber bailar y ¡bien!».

El cebos es un personaje muy conocido y estimado en los salones de baile de la Ciudad de México. Además se le reconoce como el principal impulsor del encuentro anual de Pachucos, Tarzanes y Rumberas, que se ha convertido en una tradición en el Salón Los Ángeles de la capital mexicana.

“Nací en la hermana república de Puebla- dice bromeando- y llegué a la capital allá por el año de 1946. Vine a México porque anhelaba ser alguien en la vida.

“Además me gustaba vestir bien, me encantaba como se vestía Juan Orol en las películas, luego conocí a Tin Tan y me apantalló que dije: ‘quiero vestirme igual que él’”.

Fue así como buscó trabajo como mesero y gracias a su carácter, así como a su carisma, consiguió “chamba” en los mejores centros nocturnos y cabarets, y lo primero que hizo con lo que ganó fue comprarse su primer traje de pachuco.

“Me puse a trabajar duro y macizo para mandar hacerme mi traje y me quedó bien, me lo ponía y me iba al centro a pasear, todo mundo se me quedaba viendo”.

Le agradaba que lo miraran con su traje blanco, pantalón negro, zapatos de dos colores y sombrero negro con pluma blanca, relata con orgullo don Jesús, de complexión delgada y un metro 60 de estatura, quien a sus 85 años continúa paseando muy orondo.

Comentó que en aquellos años el traje de pachuco era o negro, blanco o gris, pero ahora la cosa ha cambiado.

“Antes era un solo color pero ahora los compañeros se mandan hacer trajes de todos los colores, rosas, verdes, amarillos. No los critico, pues se ven bien y hasta yo tengo muchos así.

“El chiste es preservar la tradición y lo que me gusta más es que hasta los niños han heredado ese gusto y sus padres ya les mandaron hacer sus trajecitos de pachuco”, dijo.

Recordó que le gustó tanto que se volvió en un apasionado de los trajes y de la cultura del pachuco, al grado que decidió hacer la reunión anual de Pachucos, tarzanes y rumberas.

“Comenzamos en mi casa, unos cuantos amigos y yo cuando trabajaba en el cabaret King Kong donde tocaban las orquestas El Son Clave de Oro y Arturo Núñez, pero como éramos cuates accedieron trasladarse a mi casa y todo me salió gratis y fue un éxito.

«Luego me solicitaron que se hiciera todos los años y así lo hicimos en mi casa durante los siguientes 15 años, pero como ya no cabía la gente nos trasladamos al Salón Los Ángeles, donde hasta la fecha nos han cobijado con mucho cariño”.

Sobre su apodo, El cebos, confesó: “me pusieron así porque tenía un amigo, éramos inseparables y andábamos de salón en salón, bailábamos y llamábamos la atención por la manera como lo hacíamos.

Relató que su amigo se enamoró de una joven que a quien le decían Lupe la cebos, porque su papá vendía velas de cebo. Después todo mundo los conocía como “Los cebos”, su cuate murió y ahora es reconocido como el único “cebos”.

La entrevista con Jesús Suárez se llevó a cabo en el taller de Ramón Neri, por el rumbo de Ciudad Neza, quien además de ser su amigo es su sastre de cabecera y el responsable de elaborar decenas de trajes para los pachucos y tarzanes que semana a semana se dan cita en el Salón Los Ángeles.