Luis Ricardo Guerrero Romero

Apenas la puerta se podía cerrar, pero era lo que menos importó, se tenía que hacer, allí como unos testigos una copiadora y un ciento de hojas. Un par de individuos que se conocen en una semana no esperan mucho, o más bien, no esperan nada de los demás. Únicamente esperábamos esa complicidad, la misma que nos llevó a escapar de los ojos de las cámaras de aquel Oxxo. En la bodega pueden pasar muchas cosas, es más, pienso que a esas horas en las que acometimos lo deseado, pasan más cosas que en el horario vespertino, aunque sea sábado, aunque sea viernes de quincena.

Fue algo rápido, pero no por eso dejó de ser algo nuestro, todavía nos queda más que el recuerdo de aquella aventura. Primerizos en ese tipo de negocios, pero ambos estudiantes de sistemas y amantes de los cálculos, lo hicimos. Quizá se vuelva a vivir, no pronto, porque robarle a un Oxxo sin que ningún dato parezca alterado es algo difícil la primera vez. Lo malo es desear más, más y sacar más, con la copiadora de testigo, imitamos su ejercicio, abundante y demasiado, al sacar una copia, se pueden sacar muchísimas más. Al robar una vez, se puede robar más, demasiadamente más.

La copia, la copias, copiar. Palabras que habitualmente nos recuerdan una papelería o las oficinas. Lo cierto del texto anterior es que una copia ya es demasiado. Es decir, si tener la unidad es ya tener, tener por doble idénticamente esa unidad es mucho más que sólo dos. Dos elementos idénticos, copia fiel es pensándolo bien un milagro. Es asunto de los dioses.

La antigua civilización romana lo supo, estos tenían formas abundantes por ejemplo en comer al tiempo de los banquetes. La comida principal era la cena hacia las cuatro de la tarde, un desayuno (íentaculum) y una colación al mediodía (prandíum). Se coronaban de flores, para que aquello se viera abundante, en otras palabras: copioso.

Aquí deseamos llegar, lo copioso tiene que ver con lo abundante, y lo abundante con lo sagrado, lo divino. La diosa de la abundancia esposada con Saturno (cuyo símbolo es el sol) es Ops (quien se identifica con la luna), la diosa Ops es para la mitología romana, lo que Rea en la mitología griega, pareja de Cronos. ¿Eso qué con la palabra copia o lo copioso? Resulta que, el prefijo co significa entre otras ideas: unión, conjunto, Así tenemos que para algunos autores la diosa local de la abundancia fue llamada Copia, de: Co-Ops> Cops> copia. Por ejemplo, una comida copiosa (del latín: copiosus) es un abundante. Primero porque la patrocina la sensual diosa Ops; y segundo por estar multiplicada en todo tipo de alimentos, los afamados banquetes. Lo curioso es saber que, al pedir una copia o enunciar esa palabra, evocamos a una diosa que multiplica los bienes, pues es la fructífera por antonomasia.

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