Alexia Villaseñor

Ciudad de México. Ante el inminente escenario en el que la temperatura global superará los 1.5 grados centígrados (°C) por encima de los niveles preindustriales, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) advirtió que se necesitan recortes de al menos 45 por ciento en las emisiones de gases de efecto invernadero para 2035, a fin de minimizar la magnitud del calentamiento.

Sin embargo, con las políticas actuales y las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC), sólo se lograría una reducción de entre 11 y 15 por ciento, por lo que llamó a los Estados miembros a implementar medidas con efectos rápidos y sostenidos.

“Incluso en el escenario más optimista donde se cumplen todas las NDC más los objetivos adicionales de cero emisiones netas, el calentamiento global se limitaría a sólo 2.1 °C en este siglo”, apuntó.

Con las medidas adecuadas, se espera que el aumento de la temperatura global vuelva a situarse en 1.5 °C o menos para 2100, con una probabilidad de alrededor de 50 por ciento.

En el Informe sobre la brecha de emisiones 2026, el organismo consideró que este escenario implicaría la necesidad de retirar de la atmósfera y almacenar permanentemente aproximadamente 320 gigatoneladas de dióxido de carbono, cantidad equivalente a las emisiones globales de este gas durante alrededor de ocho años, tomando como referencia las de 2024.

Sin embargo, los desafíos socioeconómicos y tecnológicos hacen que las posibilidades de alcanzar esta meta sean inciertas.

Ampliar los esfuerzos contra el calentamiento global

El organismo indicó que, desde la adopción del Acuerdo de París, las energías renovables han experimentado un auge, mientras que el suministro total de energía procedente del carbón y el petróleo ha crecido más lentamente de lo previsto y las políticas climáticas han contribuido a reducir las emisiones en diversos lugares.

Entre las acciones que han permitido disminuir las emisiones de gases en el sector electrónico se encuentran los instrumentos económicos, incluidos los sistemas de comercio de derechos de emisión de carbono y los impuestos al carbono. No obstante, estos avances siguen concentrados en sectores, países y periodos específicos.

Si estas tendencias se mantienen con el respaldo de políticas adicionales, afirmó, el mundo se encaminaría a triplicar la capacidad de energía renovable para 2030 y aumentaría la participación de la energía eólica y solar en la generación de electricidad, hasta alcanzar niveles compatibles con el escenario de menor sobrecalentamiento de 1.5 °C.

Plantean reducir uso de combustibles fósiles

Ampliar la transición hacia fuentes de energía alternativas a los combustibles fósiles requeriría reducir globalmente la participación del carbón, petróleo y gas en el suministro total de energía en al menos 55, 15 y 5 por ciento, respectivamente, para 2035, en comparación con 2025.

Para 2040, se necesitarían reducciones de al menos 75 por ciento para el carbón, 30 por ciento para el petróleo y 35 por ciento para el gas.

Al mismo tiempo, la generación de electricidad a partir del carbón tendría que disminuir al menos 75 por ciento para 2035, respecto a 2025, y eliminarse prácticamente por completo a nivel mundial para 2040.

Las emisiones de metano, por su parte, tendrían que situarse al menos 25 por ciento por debajo de los niveles de 2025 para 2035 y reducirse al menos 40 por ciento para 2040.

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