La Redacción

Ciudad de México. Hacer pipí tiene un precio en una ciudad castigada por la sequía. La empresa Urine Good Company controla los sanitarios públicos y cobra a quienes necesitan usarlos, hasta que Bobby Strong decide desafiar las cuotas y encabeza una rebelión.

La escasez, el poder y las promesas de cambio son blanco de la sátira en Urinetown, musical que Ícaro Teatro lleva al Teatro Milán con dirección de Miguel Septién.

“Es muy fácil hablar de cambios y es muy fácil hablar de revolucionar”, pero la historia cuestiona “qué es lo que pasa cuando solamente sabemos que queremos un cambio y decidimos accionar ese cambio”, explicó el director en entrevista con La Jornada.

En el afán de modificar las estructuras, advirtió, se puede arrasar con ellas sin analizar por qué surgieron ni distinguir aquello que convendría mantener, cambiar o combinar.

Ícaro Teatro montó por primera vez Urinetown hace diez años. Esta es la cuarta ocasión que lleva el musical a escena y la primera con una renovación completa: Septién realizó una nueva traducción y adaptación, mientras el equipo creativo trabajó con escenografía, iluminación y coreografías distintas.

El director conservó algunos elementos de la versión anterior en español, aunque buscó otras soluciones para la mayor parte del texto. El desafío fue respetar la intención de los autores y permitirse hacer los cambios necesarios para llevarla a otro idioma.

El elenco también cambió. EMI interpreta a Bobby; Alexa Hidalgo, a Hope Cladwell, y El Guana, a Caldwell B. Cladwell. La música se escucha en vivo con la orquestación original.

El humor alcanza a las convenciones del teatro musical. Septién encuentra un equilibrio entre la parodia y el homenaje a recursos que el público puede reconocer por las historias que consume en el teatro, el cine y otras formas de ficción.

Estrenado en Broadway en 2001, Urinetown cuenta con libreto de Greg Kotis, música de Mark Hollmann y letras de ambos. La producción original obtuvo tres premios Tony; la temporada de Ícaro Teatro en 2022 recibió cuatro premios de la Agrupación de Críticos y Periodistas de Teatro y dos Metropolitanos de Teatro.

El director reconoció que hacer teatro en México implica el reto de atraer espectadores ante la inmediatez de otras formas de entretenimiento. Al mismo tiempo, encuentra un deseo de volver a experiencias compartidas: “Hay cierto impulso de regresar a formas artísticas que nos obliguen un poco más a compartir la presencia y el tiempo con otro grupo de humanos ávidos de conexión”.

Las funciones de Urinetown son los viernes a las 20 horas, sábados a las 19:30 y domingos a las 17 horas en el Teatro Milán (Lucerna 64, colonia Juárez). Los boletos cuestan 900 pesos en preferente y 700 pesos en mezzanine, más cargos por servicio; se venden en taquilla y Ticketmaster. La temporada concluye el 29 de noviembre.

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