La primer palabra que Stephen Wiltshire pronunció fue “papel”. Aprendió a hablar fluidamente a los nueve años de edad. Nacido en Londres en 1974, segundo hijo de un obrero de las Antillas y su mujer, fue diagnosticado con autismo a los tres años.
El papel es el medio a través del cual expresa su principal habilidad: trasladar en imágenes la información almacenada en una memoria que parece infinita y de la que puede extraer, y dibujar, un auto o una ciudad del tamaño de la capital mexicana.
Es lo que está haciendo ahora en la Ciudad de México. Stephen llegó aquí el domingo pasado. Sobrevoló la ciudad en helicóptero y recorrió algunas calles a pie. A partir de lo que vio, sin consultar un apunte, y en cinco jornadas de trabajo dibujó a mano alzada, con marcadores Staedler, la capital del país.
El trabajo, un mural de cuatro metros, será terminado este viernes y entregado por BBVA Bancomer, quien trajo al artista inglés, al jefe de gobierno Miguel Ángel Mancera, como un regalo a la Ciudad de México.
Stephen Wiltshire es un savant, una persona con autismo que posee cualidades extraordinarias con su memoria.
Es un artista de reconocimiento mundial. Ha dibujado, a partir de la información guardada en su memoria, varios aspectos de Londres, Hong Kong, Nueva York o Singapur. Las mira una vez y las traslada al papel. Su habilidad fue objeto de atención del afamado neurólogo Oliver Sacks, quien dedicó un capítulo de “Un antropólogo en Marte” a Stephen Wiltshire, bajo el título de “Prodigios”.





