Luis Ricardo Guerrero Romero
Muchas noches anteriores a la de hoy, María Luisa Vidales Vera espera la soledad para meditar sobre las podredumbres humanas, al mismo tiempo de los duelos temperamentales que en cada persona se encarnan con cada reto nuevo para la vida. Vidales Vera comenzó su carrera artística con la captura de momentos fotográficos, luego titulaba las obras con nombres de osadías para luego llevarlas a las redes sociales. Posteriormente, la señora María Luisa buscaba hacer algo de dinero con su labor como arquitecta.
Desde que estudió la primaria, demostró destrezas para las artes y los números, es decir, toda su vida la inteligencia y la creatividad fueron sus aliadas. No obstante, el triunfo tiene sus facturas y para ella fue el fracaso en su tierra, así que necesitada de ser feliz viajó a unos cientos de kilómetros de aquí, y hoy es día en que no aparece, ni aparecerá, puesto que su meta era precisamente esa, desaparecer de aquí y del más allá. Ahora suponemos vive feliz, cocinando sus mejores platillos en una aldea indecible, en una experiencia inenarrable, en un acto inefable, en sus propios pensamientos después de haber deglutido cinco panqués con marihuana.
Cocinar es desde luego un ejercicio antiquísimo, prehistórico, y evidentemente necesario como necesario fue para Freud cocinar con psicotrópicos, según se puede leer en el libro a él adjudicado: La cocina del inconsciente. Además, que cocinar es un ejercicio mental creativo y nos ha ayudado a subsistir; ¿desde qué punto es ya cocinar y a qué se le cataloga así? No lo sabemos del todo, puesto que cocinar es cuestión de tiempo, como todo en la vida.
Así, podemos llegar a indicar que el verbo: cocer, proviene desde el latín: coquo, coquis, coquere, coxi, lo cual significa literalmente cocer, o bien preparar la comida en fuego. Es decir, que una ensalada no podría ser cocinada, sólo preparada; y un arroz no es preparado, sino cocinado. Palabras tales como: acoquinamiento, acoquinar (acobardar, amilanar), acoquinarse (aproximarse mucho a la cocina), son derivadas de cocinar; pero también: bizcocho (lo dos veces cocido), cocción, cocedera, cocinera, escocer, precocidad, precoz (prematuro, cocido antes de tiempo), recocer, son otras tantas que se suman a tal palabra que estamos cocinando. Lo contrario a lo cocido, es lo crudo, es decir, lo duro. La vida es cruda y estamos aquí para ponerle fuego ablandar la muerte.





