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Una matehualense en la NASA

María Elena Yrízar Arias

Dorothy Ruiz Martínez es una matehualense que vivió su infancia y parte de la juventud en Matehuala, cursó sus estudios primarios en la escuela Ignacio Manuel Altamirano, donde se distinguió por ser inteligente y aplicada. Ingresó a la secundaria General Francisco Zarco, donde obtuvo altas calificaciones, como reflejo del interés por el conocimiento que aquella joven presentaba para superarse en la vida. Haciéndose la aclaración que estas escuelas donde ella estudió son públicas.

Dorothy vivía en la calle de Altamirano, casi esquina con paseo Ángel Veral, en casa de sus abuelos, donde  solía subirse a la azotea y al contemplar el firmamento soñaba con comprender ese inmenso universo. Curiosamente, cuando Dorothy era pequeña, señala que cuando fracasó la NASA en el lanzamiento de aquel transbordador que había explotado ante los ojos de los familiares de los astronautas, su inquietud personal fue preguntarse ¿qué paso? ¿por qué? ¿cómo?, y desde luego, era muy difícil que alguien de su entorno le explicara. Así que ese hecho marcó su vida y sus aspiraciones. Se dijo a sí misma: “Un día estudiaré y llegaré a saber qué paso” (esto me lo platicó ella).

Por circunstancias de la vida, al terminar sus estudios secundarios se fue a vivir a Estados Unidos, donde con su empeño y dedicación, además de trabajar se puso a estudiar el idioma inglés y continuar con sus estudios, consciente de la dificultad que eso significaba. Al terminar sus estudios preparatorios, ingresó a la Universidad de Oklahoma y luego se fue a la Universidad de Texas, donde logró terminar su carrera de Ingeniería Aeroespacial, lo que le sirvió para ingresar a trabajar a la NASA, primeramente en el estado de Virginia, para investigación en materiales criogénicos para vehículos de lanzamiento reutilizables. Por su buen desempeño y responsabilidad, Dorothy ha ascendido en una brillante carrera dentro de la NASA, hace más de dos años, ella ya era controladora de la estación aeroespacial internacional desde Houston, Texas. La científica matehualense también diseña cohetes y se prevé que colabore en el control de vuelos de las próximas misiones a Marte.

Dorothy es madre de dos hijos, esposa y científica, es orgullo de la comunidad latina en EU y de quienes tenemos el gusto de conocerla en su sencillez y amabilidad.

Con motivo de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, faltaría espacio para hablar del tema, pero he puesto esta historia de vida de una matehualense para ejemplificar que el apoderamiento de la mujer en los ámbitos sociales, políticos, económicos o científicos es difícil, pero no imposible, porque se necesita la decisión –el querer es poder–, así el elemento voluntad es el punto de partida que deben tener algunas mujeres decididas que han roto los cánones sociales que las limitaban y se han lanzado más allá de sus familias o medios geográficos, con el fin de alcanzar sus sueños posibles.

Sobre la historia de mujeres en México, tenemos a Josefa Ortiz de Domínguez, Leona Vicario, Carmen Serdán, Antonia Nava, Mariana R. del Toro. Otras mujeres no alcanzaron tal reconocimiento, pero hay que recordar a Tomasa Esteves, quien tuvo un papel muy importante con trabajos de inteligencia a favor del Ejército Libertador en la zona del Bajío mexicano, además, aportaba recursos económicos a la causa. En la capital potosina, existe una calle lateral de la Facultad de Derecho con su nombre. En Matehuala, la primera calle del rumbo sur, que corre de oriente a poniente, lleva orgullosamente su nombre. También tenemos mujeres potosinas que participaron en el movimiento revolucionario de 1910, por ejemplo Dolores Jiménez y Muro, era quien redactaba y escribía los documentos atribuidos a Emiliano Zapata, ya que ella se agregó voluntariamente a las filas del Ejército del Sur.

La lucha feminista tiene como objetivo buscar la igualdad de oportunidades entre los hombres y las mujeres. Apenas en 1994, se reconoció en la legislación constitucional de México la igualdad legal. Pero ha habido distancia entre el discurso legal y la realidad social. Porque las circunstancias de las mujeres y de los hombres son distintas. Nosotras las mujeres somos las madres de los hombres y de las mujeres, nosotras los dimos a luz, los amamantamos, los educamos, los cuidamos, y el rol social femenino tiene un alto sentido de responsabilidad por la misma naturaleza de la mujer, que cuida el hogar en todos los sentidos, pues son roles asignados por la cultura. Ese rol nos restringe las posibilidades del desarrollo en otros aspectos –obviamente que por la prioridad que tienen los hijos de ser atendido no podemos hacer otras cosas tendientes al desarrollo personal o profesional que aspiramos–. Pero, de que hay capacidad, eso ya está visto. Sólo que nos falta decisión, más coraje y perspectiva de género. Hay embates contra las mujeres, por ejemplo el machismo, que desafortunadamente somos las mujeres quienes reproducimos en el hogar ese mal. Damos roles de servidumbre a las mujeres a favor de los hermanos hombres y no rompemos con ese mal. Inclusive nos quejamos del mismo mal que producimos. Esto es muy complejo, y es asunto de cambios de todos. El Elemento necesario sigue siendo la voluntad de un cambio integral para proteger a las mujeres, pero de a deveras. Seriamos una sociedad más justa.

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