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Londres. El primer ministro británico Keir Starmer está luchando por conservar su cargo después de que unos resultados devastadores en las elecciones locales para su Partido Laborista impulsaran a decenas de legisladores a pedir su dimisión.

Starmer planea utilizar un discurso el próximo lunes para sostener que puede cambiar de rumbo y reactivar la suerte de su gobierno. Pero su posición es frágil mientras sus rivales sopesan sus opciones. Una legisladora, Catherine West, afirmó que intentará activar una contienda por el liderazgo si no le gusta lo que dice el mandatario en su discurso.

La ex viceprimera ministra Angela Rayner, a menudo vista como una posible rival, señaló que el partido “necesita cambiar”, aunque no pidió explícitamente la renuncia de Starmer.

“El primer ministro debe ahora estar a la altura del momento y exponer el cambio que nuestro país necesita”, declaró Rayner.

Starmer intenta recuperar impulso tras las fuertes pérdidas de su partido en las elecciones locales en toda Inglaterra y en votaciones legislativas en Escocia y Gales la semana pasada. La consulta electoral fue vista como un referendo no oficial sobre Starmer, cuya popularidad se ha desplomado desde que llegó al poder con una victoria aplastante hace menos de dos años.

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