La Redacción
La presentación de Canadá en su primer Mundial como anfitrión quedó marcada por una euforia inesperada de los aficionados y un complicado duelo que culminó con un empate 1-1 ante Bosnia y Herzegovina en el estadio de Toronto.
La diversidad cultural ha sido el distintivo de Canadá en su empeño por un desarrollo futbolístico. Ahora, Cyle Larin, un veterano con ascendencia jamaiquina, le permitió al equipo de la hoja de arce conseguir al menos un empate al debutar en su tercera Copa del Mundo. El resultado deja a Canadá con un punto en el grupo B, donde también se encuentran Qatar y Suiza, los cuales se enfrentarán el sábado en San Francisco.
Canadá es uno de los territorios donde el futbol aún busca espacios para consolidarse frente al hockey, considerado como el deporte que distingue a este país. La Canadian Premier League aún está lejos de las ligas de élite; sin embargo, el país ha logrado colocar a varias de sus estrellas en torneos europeos. No obstante, en esta ocasión su estrella Alphonso Davies inició en la banca debido a que aún no se ha recuperado de una lesión, por lo que el encuentro ante Bosnia y Herzegovina implicó un mayor esfuerzo del esperado.
La afición canadiense mostró su apoyo desde antes del encuentro. Una ola rojiza de seguidores canadienses marchó por las calles de Toronto, mientras que los seguidores de Bosnia y Herzegovina también arribaron al recinto en un gran grupo con playeras celestes. Sin embargo, ambos llegaron apenas minutos antes del partido, por lo que la ceremonia de inauguración se vio con espacios vacíos en las gradas del inmueble.
Jovo Lukić apagó la fiesta de los canadienses al abrir el marcador a los 21 minutos tras peinar un tiro de esquina, lo que puso a Canadá en una situación compleja frente a su afición en casa.
Sería hasta el complemento cuando el propio Cyle Larin (79), quien juega en el futbol inglés en el Southampton, logró equilibrar el duelo al recibir un pase de espaldas al arco y tras una media vuelta definir con potencia en medio de dos defensas rivales. Canadá se salvaba del bochorno para al menos regalarle a su afición un empate que les permitió celebrar la fiesta mundialista.





