- “Tiene problemas de salud serios”
- México, amarrado a EU
Carlos Fernández-Vega
El tono lúgubre utilizado por el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, parece adelantar un no muy lejano sepelio del Tratado México-Estados Unidos-Canadá (T-MEC), al menos en los términos hasta ahora conocidos y practicados, especialmente con el desquiciado Donald Trump en la Casa Blanca: el acuerdo comercial trilateral “tiene problemas de salud serios; estamos en el hospital”, es decir, la estrategia salinista impuesta 32 años atrás, seguida a pie juntillas por los seis gobiernos subsiguientes, que encadenó a México a los intereses del vecino del norte y lo convirtió en una república maquiladora, estaría por llegar a su fin sin alternativas a la vista, dado que las distintas administraciones gubernamentales (incluidas las de la 4T) rápidamente batearon todo tipo de propuestas tendientes a lograr la diversificación de mercados.
Así es: la “estrategia modernizadora” del salinismo (construida con base en los intereses gringos, ante los que el neoliberalismo mexicano se arrodilló) ha permanecido intocada a lo largo de poco más de tres décadas, en la creencia –falsa, desde luego– de que ese proyecto “integrador” era el pase automático al primer mundo y el gozo inmediato de las mieles por la asociación con Estados Unidos (en realidad, Canadá sólo fue parte de la decoración, porque el único objetivo real siempre fue la “absorción” económica por parte del vecino del norte).
A lo largo de los años, gobierno tras gobierno, de vez en vez se mencionaba “la posibilidad” de diversificar mercados para disminuir la dependencia con el vecino del norte y acceder a otras zonas en la que podrían comercializarse productos nacionales. Desde luego, ello no trascendió el discurso, por mucho que se presuman (Secretaría de Economía) 14 Tratados de Libre Comercio con 52 naciones; 30 Acuerdos para la Promoción y Protección Recíproca de las Inversiones con 31 países o regiones administrativas y nueve acuerdos de alcance limitado en el marco de la Asociación Latinoamericana de Integración, porque en los hechos alrededor de 85 por ciento del comercio exterior mexicano (de ida y vuelta) es con Estados Unidos, de tal suerte que la cacareada “diversificación” sólo quedó en el anecdotario.
No hay que dejar de lado que México (ya con los gobiernos de la 4T) desechó varias invitaciones para incorporarse a distintos mecanismos de cooperación y comercialización, siempre en el marco del multilateralismo, y con ello romper la brutal dependencia de la economía gringa heredada por Salinas de Gortari. Un caso por demás sobresaliente fue la invitación de los BRICS para que nuestro país se incorporara a este mecanismo, el cual (datos de 2023) representa más de 36 por ciento del PIB mundial, 37 por ciento del comercio global, 40 por ciento de la producción petrolera internacional y casi la mitad de la población del planeta. Pero la respuesta fue un contundente no, gracias, y se mantuvo intocada la “estrategia modernizadora” del salinato.
Entonces, hay alternativas, pero hasta ahora han sido totalmente desaprovechadas, de tal suerte que el lamento, con su respectivo obituario, del secretario de Economía resulta tardío. ¿Qué dijo Marcelo Ebrard en su entrevista con La Jornada? (Dora Villanueva, Roberto González Amador y Braulio Carbajal). Entre otros elementos, los siguientes:
“Estamos en una transición mayor del orden comercial y, en general, del orden económico global; no son los tiempos habituales. Eso significa que tienes que ver muchos factores al mismo tiempo y que una buena parte de esos factores no son predecibles del todo… El punto de inflexión no es gratuito: Estados Unidos dio un viraje radical, drástico, de todo el manejo comercial, y ahora domina un enfoque de seguridad económica y de diseño geopolítico en las relaciones mercantiles; la época de libre comercio está llegando a su fin, lo que significa que vas a pasar de esa hiperglobalización que esencialmente era el fin de la historia, el libre comercio, a un nuevo sistema donde vas a reinstalar aranceles diferenciados depende de dónde produzcas; es un diseño geopolítico.
“Washington tiene 14 tratados comerciales, 13 en una procesión funeraria, y el de nosotros y Canadá tiene problemas de salud serios; estamos en el hospital, pero, ¿cómo va a remplazar Estados Unidos esos 13 tratados?; este año tenemos que llegar a despejar muchas de estas dudas, si no es que todas. Es un mundo que está dejando de ser, pero todavía no se va, y el que va a llegar, todavía no llega del todo.”
Las rebanadas del pastel
Con los atentos saludos del salvaje de la Casa Blanca: “a Estados Unidos le iría mejor sin el T-MEC”.
X: @cafevega





