- Su aventura aumenta costo global
- Grupo México: ¿“remediación”?
Carlos Fernández-Vega
El delirante inquilino de la Casa Blanca no desperdicia día para pregonar que “Irán ha sido derrotado”, que “gané la guerra”, que el poderío militar de la nación persa “ha sido aniquilado” y, de pilón, que “reabrí el estrecho de Ormuz”, no sin antes declarar esa área geográfica como “nuevo territorio de Estados Unidos”. Y como ésas, mil sandeces más. Se cumplen siete meses de la agresión estadunidense-israelí y en ese periodo el magnate naranja no ha dejado de presumir su falsa “victoria”, mientras su cúpula militar se resquebraja y su inventario armamentístico va en declive.
Pero insiste: “¡Gané la guerra!”, dice, no obstante que por medio de su enloquecido secretario de “Defensa”, Pete Hegseth, pide más y más presupuesto para lo que dice que ya obtuvo. De hecho, el pasado martes, la Oficina de Presupuesto del Congreso informó que, hasta el 1º de agosto, la agresión a Irán ha costado a los ciudadanos estadunidenses alrededor de 38 mil millones de dólares y contando. Pero la intención del delirante de aumentar el flujo de recursos es permanente. Y lo único que realmente ha “ganado” es la destrucción de buena parte de sus bases militares en Medio Oriente y el creciente rechazo de la ciudadanía, sin olvidar los costos aparejados para su economía y la mundial.
La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) advierte que la agresión estadunidense-israelí a Irán “pone de manifiesto la magnitud de la interdependencia de la economía mundial y la rapidez con que las disrupciones y los choques se transmiten entre países y regiones. Los canales de transmisión son múltiples: el comercio, la logística y las cadenas globales de valor, los precios y la inflación, las cuentas fiscales y las condiciones monetarias y financieras, así como el crecimiento económico global. Estos canales no operan de manera uniforme y su impacto depende de la inserción internacional de cada economía”.
Tal embestida generó “disrupciones en la navegación del estrecho de Ormuz, una de las principales rutas del comercio mundial, por la que transita alrededor de 50 por ciento del azufre que se comercia por vía marítima en el mundo, 34 por ciento del petróleo crudo, 29 por ciento del gas licuado de petróleo, 19 por ciento del gas natural licuado, 19 por ciento de los productos refinados derivados del petróleo y 13 por ciento de los productos químicos, incluidos fertilizantes. Dada la centralidad de esta ruta en el comercio mundial, las disrupciones del tránsito en el estrecho de Ormuz han afectado a múltiples cadenas de suministro, que se extienden a diversos sectores productivos”.
Los daños a infraestructuras críticas en los países del golfo Pérsico y la paralización casi total del tránsito de buques por el estrecho de Ormuz han provocado merma en la producción y el comercio de bienes claves, especialmente en los mercados de energía y sus derivados. “Dada la alta concentración geográfica de la oferta mundial de ese tipo de bienes en esta región y las limitadas posibilidades de sustitución en el corto plazo, se han generado restricciones significativas de oferta a escala internacional, configurando –en el caso del petróleo– la mayor disrupción en la historia del mercado mundial”.
En el contexto de las restricciones de oferta y las disrupciones logísticas descritas, señala la Cepal, los precios de los bienes cuya producción y comercio están concentrados en la región del golfo Pérsico (principalmente petróleo, gas natural, combustibles y fertilizantes) se dispararon tras la agresión a Irán, afectando rápidamente los precios mundiales de la energía e, indirectamente, a los de productos relacionados (alimentos, químicos y petroquímicos).
Los precios de los alimentos se han incrementado y es previsible que el encarecimiento de la energía y de los fertilizantes continúe trasladándose gradualmente debido a su impacto en los costos de la producción agrícola y del transporte en las próximas cosechas. “El aumento de los precios de la energía y de otros insumos, junto con los problemas de oferta y los mayores costos del comercio internacional, apuntan a un escenario de inflación mundial más persistente y elevada”.
Pero insiste: “¡gané la guerra!”
Las rebanadas del pastel
Casi dos meses después del más reciente derrame tóxico cerca de Naco, Sonora, nada se sabe del “plan de remediación” que supuestamente pondrían en marcha Grupo México y su subsidiaria Ferromex, responsable directa. Lo que sí se conoce es que murió una de las víctimas tras permanecer hospitalizada por las graves afectaciones dada su exposición a los gases liberados. Entonces, ¿hasta cuándo?
X: @cafevega



