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La huelga nacional del transporte en Bolivia en rechazo a la eliminación del subsidio al diésel que dispuso el gobierno tenía este lunes un acatamiento parcial.
Santa Cruz, la ciudad más poblada, estaba paralizada al igual que ciudades menores como Sucre y Oruro, mientras en La Paz, El Alto y Cochabamba el transporte urbano funcionaba normalmente mientras el sector busca un acuerdo con el gobierno para compensar el aumento de casi un ciento por ciento en el precio del diésel, que mueve un 20 por ciento del parque automotor.
El de los transportistas es el gremio más numeroso de Bolivia y está dividido en organizaciones independientes.
“El paro se siente en Santa Cruz y en algunas ciudades, pero no es en todo el país. Hemos logrado acuerdos con varios sectores y mañana están convocados los transportistas”, declaró el ministro de Defensa, Ernesto Justiniano, uno de los negociadores del gobierno.
“El gobierno está dividiendo a los transportistas y no está consensuando con todos. Los fletes de carga duplicaron y los precios subirán más”, dijo por su parte Juan Yujra, dirigente del transporte de mercancías en Santa Cruz.
El gobierno del presidente Rodrigo Paz alcanzó un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional por mil 900 millones de dólares a cambio de suprimir los subsidios al combustible y recortar el gasto para reducir el déficit fiscal que será de 10 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) este año.
El subsidio a la gasolina —que mueve el 80 por ciento del parque automotor— estará vigente hasta fin de año.







