Guillermo Luévano Bustamante

Quizá parezca un eufemismo pensar que el intrincado proceder del alcalde de San Luis Potosí es simplemente un enredo. Es más probable que estemos presenciando sus fallidos intentos por esconder los malos manejos administrativos del gobierno de la ciudad.

Apenas lleva medio año y ya se empeña en dinamitar el beneficio de la duda que le concediera su electorado. No es inocente ni aislado su desprecio por la labor periodística crítica, quizá como resumiera en una viñeta el cartonista político Pingo en el diario Pulso, el alcalde está más habituado al elogio fácil y favorecido de ciertos portales de noticias que a la exposición, escrutinio y vigilancia de la prensa local.

Su desconcierto no justifica los excesos autoritarios. Es claro que la clásica muletilla que distingue a los habitantes de San Luis, de colocar al final de ciertos sustantivos un diminutivo terminado en “illo” o “illa” no suele contener un sentido denostativo o despectivo. Sí lo tuvo el tono del discurso del alcalde cuando, hace unos días en la colonia Santa Fe, acusó a un periodista del Canal 7 de la televisión local, como “conductorcillo”, y a un “periodiquillo”, que parece ser este en el que escribo, acto en el que los (nos) mandó al diablo, denunciando un tipo de “politiquilla” que está, según su dicho, contra los programas sociales del ayuntamiento y el beneficio de la gente.

Hasta este momento ni el alcalde Ricardo Gallardo ni el oficial mayor del ayuntamiento de San Luis, Noé Lara, han respondido a la pregunta que sostiene este medio de comunicación desde hace por lo menos dos semanas: ¿Quién es Sandra Sánchez Ruiz? A pesar de la evidencia y aceptación expresa de que dicha persona es supuestamente proveedora de medicamentos por facturas de hasta 34 millones de pesos de manera irregular para la administración municipal.

La alcaldía se muestra más interesada en continuar el jolgorio mediante festivales, fiestas y festividades de productos típicos de San Luis que en resolver los problemas en los que se ha ido implicando.

Ya chotearon el pretexto común de los gobiernos entrantes de culpar de su inacción a las administraciones anteriores. Por citar un clásico peñanietista, “ya chole” con ese argumento. Es, en todo caso, temprano para que la alcaldía reoriente su pleito contra la prensa, que por momentos parece ser su única oposición sin ningún comité municipal de cualquier otro partido político que le encare, que le vigile, que le exija.

Lo delicado es que el secretario del ayuntamiento, Marco Antonio Aranda, ha dicho que en caso de que haya conflicto por la eventual queja del Canal 7 ante la Comisión Estatal de Derechos Humanos contra los dichos del presidente municipal, comparecerán a desvirtuar el reclamo de la prensa. Un exceso también de soberbia contra lo indefendible, lo prudente sería admitir el error, el exabrupto al calor de los clamores populares, rectificar y disculparse con la prensa, para evitar una larga confrontación que puede durarle todo el trieno, cuando menos. Pero la prudencia no parece ser una de las virtudes del alcalde.

Ha sido la organización Ciudadanos Observando que encabeza Lupillo González, la que localizó a la supuesta empresaria farmacéutica Sandra Sánchez en un teléfono al que después de una llamada no atendió más.

Desde aquí seguimos preguntando ¿Quién es Sandra Sánchez? Desde aquí la solidaridad con la prensa local. Desde aquí la crítica periodística a los gobiernos opacos. Desde aquí el llamado al alcalde de San Luis Potosí para que rectifique sus dichos y sus actos públicos.

Twitter: @GuillerLuevano

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