García, de 47 años, originario de la Ciudad de México, está inconforme con que el emblemático torneo se juegue en Estados Unidos, cuando recuerda que el futbol se juega de manera distinta en el sur del continente, una región potencia en el deporte.
Debutante con los Pumas de la Universidad Nacional, campeón de goleo, con una exitosa temporada en el Atlético de Madrid, reinsertado en la liga mexicana, concluyó su carrera con Monarcas de Morelia y con un breve paso por el Puebla.
Como comentarista, García ha seguido el futbol desde hace poco más de 15 años, entre mundiales, copas América, Juegos Olímpicos y, desde luego, la liga mexicana.
Al borde de la edición especial de la Copa América, García hace para este diario un amplio repaso del futbol nacional.
Habla del desempeño diverso de las generaciones recientes en el balompié local, del peso de los extranjeros, de los altibajos deportivos y sicológicos de la selección grande.
Opina que la clave del tricolor es la preparación y maduración de jugadores, no los súbitos estrellatos de algunos.
Reconoce que “México está totalmente necesitado de ídolos”, de que “a través de la selección mexicana como pueblo nos sintamos ganadores de algo”. Sin embargo, alerta contra la consagración pública de jóvenes que deslumbran en pocos partidos y con una primera secuencia de goles son impulsados rápidamente a las alturas de la fama.
Este es el diálogo con El Doctor García:
-Luis, hace poco escribías una columna hablando sobre la Copa América y sobre la magia que tiene este torneo que se celebra en Sudamérica. ¿Podrías definir lo que significa disputar la Copa América?
-Pues mira, lo escribí en relación al tema este de la Copa América Centenario, en donde siento que es una Copa América prostituida en todos sentidos como tal. Entiendo que 100 años del torneo más importante o más añejo de selecciones nacionales tiene que ser festejado, tiene que ser celebrado, pero por qué no en el lugar de origen que es en Sudamérica, en donde el futbol se siente, se entiende, se juega, se vive, se compite. Creo que hay algunos invitados con total respeto, pero Haití no puede ser parte de una Copa América, México no puede ser cabeza de serie en una Copa América, Estados Unidos no puede ser cabeza de serie en una Copa América. Entonces siento que esta copa que es obligadamente y necesariamente se tiene que celebrar por los 100 años, prostituye todo lo que significa la Copa América, que es el primer punto es salir del lugar del origen porque en Sudamérica se compite totalmente distinto que en Europa, que en Asia y que en América del norte, y de ahí viene el tema de mi molestia entre comillas, o de mi cuestionamiento de por qué se juega allá y el tema ese de FIFA y el tema de que la fiscal de Estados Unidos haya estado involucrada. Yo no veo ningún argumento realmente importante para arrancar de tajo la copa América donde tendría que ser celebrada, aunque se cumplieran 100 años como tal.
-Eres de los pioneros que tuvo México en este torneo en 1993, una Copa América inolvidable a la que solo le faltó…
-Ganarla jajajaja…
-El título.
-Sí. Fue una generación fantástica que luego terminamos ahí en el 94 con la Copa del Mundo. Fue una generación que se juntó en un momento perfecto, en un momento adecuado, en un primer torneo internacional en donde hubo una gestión importante de parte del señor (Emilio) Maurer y del señor (Francisco) Ibarra, en donde se consigue la Copa América, porque hoy parece que es un tema de pues hoy vamos a desayunar huevos revueltos con jamón, cuando antes ni pintábamos, ahora ya ponemos hasta condiciones y nos enojamos porque nos ponen en tal sede y tal, cuando hay que recordar que en 93 se logró gestionar el ingreso a ese sitio.
Las últimas dos ediciones que hemos sido una caricatura no nos acordamos lo que costó entrar, digamos a este torneo honorable en todos los sentidos, pero se juntó una generación increíble, esa es la realidad y más allá del título que dices que nos faltó, éramos una selección que jugaba muy bien a la pelota, sobre todo el partido contra Argentina que aparte yo no estuve, estaba yo en Zaragoza jugando un partido de Liga con el Atlético de Madrid. Ese partido que se empata a uno con Argentina en la fase de grupos y luego el de Perú y el de Ecuador, inclusive hasta la final, creo que México juega muy bien a la pelota, se ve una referencia no sólo de resultado, de llegar a una final en una primera Copa América, sino de una referencia de cómo se debe jugar a la pelota, el cómo por encima del resultado del ganar o perder.
-¿A qué se debió que se conjuntara todo esto para que México pudiera hacer esa copa brillante?
-Siento que a diferencia de la actualidad, en ese entonces había futbolistas locales sumamente poderosos; Necaxa generaba futbolistas increíbles, el América lo hacía también, Pumas ni se diga, Monterrey como tal, León en ese entonces por ahí estaba hasta Alberto Coyote. Había un ramillete de futbolistas y aparte también tenía que ver mucho con el tema de las edades, había futbolistas de 32, 33 años, de 28, de 26, de 25, y estábamos algunos niños caguengues (sic) de 20 o 22 años; estaban todas las edades o todas las generaciones cubiertas perfectamente, era una selección. Insisto, con una prosapia, un peso específico increíble, eso lo olías y lo palpabas en cada entrenamiento, en cada partido, en cada viaje, era una selección pesada, bien entendido el concepto
-¿Cuál es el mejor recuerdo que tienes de ecuador 93? Este del que hablas, de que más allá del resultado era un equipo que jugaba bien…
-(Interrumpe)… Sí, sí, sí, se volvió un equipo referente, sí, sí, sí, sin lugar a dudas. O sea, porque aparte la fase de grupos, lo platicábamos antes de la entrevista, fue bastante turbulenta, es cierto, con Colombia el famosísimo gol de Machala, ‘el fantasma de Machala’, la pelota no entró, pero bueno, se jugó muy bien y contra Bolivia jugamos basura, jugamos un partido 0-0 realmente espantoso, pero a raíz de esa fase de grupos contra Perú y contra Ecuador, el equipo fue jugando mejor, mejor y mejor, llegó a la final inclusive empatando en mucha parte del partido a Argentina, que luego acabó matándonos con este fantástico Batistuta.
-¿Por qué ha costado tanto para que la selección vuelva a tener un equipo así, un equipo al que te dé gusto ver jugar?
-Yo creo que no ha habido, y aparte puede sonar presuntuoso porque yo estuve ahí, entonces yo me salgo de ese grupo de futbolistas, y no veo en la historia uno que se le pueda acercar. Hubo un par de generaciones, una sobre todo esta de Cuauhtémoc Blanco, Pavel Pardo, German Villa, el Cabrito Arellano, pero yo me iba un poquito más al tema del 96, que estaba Abundis, Paco Palencia, o sea, hubo una generación en cierta edad muy importante; Manuel Sol, el Chiquis García, Oswaldo, el Conejo Pérez, Davino, sin lugar a dudas, que surge y se posiciona, pero a diferencia de la nuestra del principio de los noventas, esta generación era muy uniforme en cuanto a edad, no había mucha variación, había dos o tres años de diferencia y me parece que también algunos momentos del equipo de La Volpe en la Copa Confederaciones, no en el Mundial 2006, si no un año antes; o sea, han habido ciertas referencias de buen juego de la selección nacional, sin lugar a dudas.
Esas tres serían las que yo pondría; la primera es la de 93-94, insisto, y no porque yo haya estado ahí, igual y yo era el más rupestre; y luego pondría a la generación de Blanco y compañía, y por supuesto la otra que era la de La Volpe, aunque la de La Volpe está totalmente mezclada, porque ahí estaban Pavel Pardo, Oswaldo Sánchez, había muchos de esta generación que te digo de los juegos olímpicos del 96, que alcanzó a llegar o a explotar digamos en ese 2005.
-Este tema tan sonado de exceso de extranjeros, ahora naturalizados ¿está afectando directamente a la selección?
-Sí. Es más que evidente ¿no? Digo otra vez, vámonos a la época de la caverna, no quiero sonar como estos añejos amargos porque no lo soy, también entiendo que en la actualidad hay futbolistas muy capaces, vanguardistas que han aprovechado el momento y han sabido vivir en este momento de tecnología y de redes sociales y de mercadotecnia como tal. Yo no soy un amargo, decir tiempos pasados fueron mejores, fueron mejores en algunos aspectos y en otros fueron terribles, y los actuales son mejores en muchas cosas y también tienen sus partes sombrías, es difícil esa parte, pero está claro que en el 94 si alguien se le ocurría decir vamos a pensar en un naturalizado para la selección nacional, ahí te encargo lo que pasaba, era imposible, ni siquiera se ponía en la mesa. Hoy de pronto se ponen mil nombres, que aparte no es culpa del naturalizado, porque el naturalizado es mexicano, yo no creo en el mexicano de primera ni mexicano de segunda, o eres o no mexicano; naturalizado es mexicano y tiene mismos derechos y obligaciones que cualquier mexicano nacido en el país, pero en principio de los 90 era un tema como si dijeras por qué no se habla de que el hombre no ha llegado a Saturno, es porque no existe, no es un tema de debate. Hoy sí es un tema de debate.
-Dos años después del 93, no sé si con sentimientos encontrados porque sales campeón de goleo, pero la selección queda eliminada y además ante Estados Unidos…
-Sí, sí. Hicimos una Copa América mucho más rupestre, perdimos con Paraguay en un partido bravísimo, le ganamos a Venezuela, que a esa Venezuela le ganábamos los que estamos aquí sentados, inclusive tú jugando de nueve podrías haber ganado a Venezuela, y luego hacemos un buen partido en el centenario contra Uruguay, yo meto gol y nos empatan en el minuto 75 u 80, y lo más simpático es que el día anterior se tenía que jugar el partido contra Uruguay e íbamos directamente ya en el camión hacia al estadio; es más, llegamos al Centenario y de pronto, ¿que qué?, ¿que qué?, pues que el partido se puso para mañana pero espérame, cómo, por qué, el clima y tal, ¿no les avisaron? Pues no nos avisaron, el partido estaba puesto para este día, ¡ah!, pues se juega mañana. Regresamos al hotel y volvimos a ir a la cancha y empatamos a uno. Fuimos contra Estados Unidos en un partido horroroso donde fueron mejores que nosotros, y acabamos echando el equipo a la calle en penales; era una generación que se había ido construyendo desde la era de (César Luis) Menotti y que llegaba a su fin, que necesitaba de alguna forma una regeneración, y lo que se pensó era que la regeneración venía cortándole la cabeza a Miguel Mejía Barón, aunque ese me parece que no era el conducto. Miguel lo entendió perfectamente, hemos llegado a nuestro fin y después de esa Copa América Miguel sale de la selección.
-¿Significó algo el tema de tu título de goleo compartido?
-Por supuesto que es un tema de orgullo, fueron cuatro goles nada más, digamos en la Copa América le metí un gol a Paraguay, dos a Venezuela de penal, y el gol en el Centenario contra Uruguay, pero por supuesto que es un tema que yo recuerdo con mucho gusto, en ese momento que pierdes una eliminatoria te vale tres kilos de tubérculo poblano, pero hoy a la distancia, por supuesto junto con Luis Hernández, los únicos dos mexicanos insisto en una copa América (en ser campeones de goleo), en donde somos extraños, no somos oriundos, pues sí por supuesto que es un gusto a la distancia y al tiempo y al pasado.
-¿Por qué tenemos, digo tenemos… por qué es un tema de medios, de futbolistas en general, ese sentido de superioridad de ver a nuestros rivales de la próxima copa América y decimos que a Venezuela y Jamaica les ganamos caminando, y el único difícil es Uruguay, no?
-Si lo hacemos en la Copa del Mundo por qué no tenemos que hacerlo en la Copa América, y aparte porque somos muy simpáticos, son cosas que nos gustaría que pasaran, no es realmente lo que va a pasar como tal; porque ahora sí decimos que vamos con equipo completo, y ahora sí vamos a atender la Copa América, y ahora, si se juega en Estados Unidos, en sedes en donde el 95 por ciento de los que vayan a los partidos de México son mexicanos, totalmente distinto a lo que pasaría si juegas en cualquier otro lugar en Sudamérica con climas y temperaturas estúpidamente insoportables, en donde la raza del mexicano que es mucho más resistente que muchas otras acabe imponiéndose, no por la calidad técnica, sino por el origen o la esencia física; entonces somos esta parte en donde nos gustaría que pasaran ciertas cosas que nunca pasan, y también somos un pueblo necesitados de esperanza, tampoco ahí descubro nada nuevo, el futbol, la selección nacional y los que salen vestidos de verde, negro o blanco que nos representan, llevan en la espalda la esperanza y la ilusión de un pueblo que está castigado en muchos aspectos sociales, económicos, políticos, humanos, de violencia como tal. Cada día esto se va incrementando, no va decreciendo. Cada vez que la selección nacional sale a la cancha hay una grandísima necesidad del pueblo mexicano de sentirse ganador, y es a través de estos personajes, que aparte yo siempre lo he dicho, si alguna vez cuando a mí me tocaba jugar o los actuales se dan cuenta que tienen encima 100 millones de responsabilidades, pues en ese momento es imposible dar un paso si tú eres consciente de esa situación, pues te da una ataque cardiaco. Es imposible que tú puedas medianamente cargar a 100 millones de esperanzas, ¿no?
-¿El directivo mexicano ha abusado de esta ilusión de la gente al priorizar el tema económico encima de lo deportivo?
-No, alguna vez escuchaba a Tomás Boy decir que el futbolista hace lo que puede, no lo que quiere uno como entrenador, y me parece que aplica al dirigente, el dirigente hace lo que puede dentro de sus capacidades y miserias. Me parece que intentan hacer lo mejor posible, que estén capacitados para tener una visión mucho más amplia no lo sé, algunos no lo han manifestado, pero no creo que tenga que ver con un abuso, tiene que ver directamente con mucho mas incapacidad que con un tema de abuso, esa sería mi lectura.
-¿A la selección que va a ir a la copa América Centenario le ves posibilidades de trascender?
-O sea, otra vez, creo que de pronto se ponen las condiciones muy en su favor, el simple hecho que te pongo como cabeza de serie te libera de que te tocaran dos toros en la…
-… pero te van a tocar
-Sí, pero de entrada ya la fase de grupos digamos hay un cara a cara; yo no veo a México superior a Venezuela, lo veo al mismo nivel y sí lo veo ligeramente superior a Jamaica; a Uruguay, por supuesto, lo veo por encima, pero aparte esos son los partidos que a México le gustan jugar, en donde eres víctima, en donde yo soy víctima, voy a perder, todo el mundo dice lo mismo, entonces esa parte me libera de responsabilidades y de pronto hago los mejores partidos del mundo, nunca gano, pero si contra Argentina y contra Brasil, y contra Argentina otra vez en Copas del Mundo y demás cuestiones, hicimos partidos contra Holanda y demás que te mueres, pero al final del día siempre perdemos contra esos poderosos a los cuales les jugamos muy bien, no nos meten 14 goles, pero tampoco nunca los logramos lastimar en momentos y competiciones oficiales, entonces esta selección nacional es casi la misma que casi nos manda al derrumbe en la eliminatoria mundialista, es la misma un poquito mejorada, porque ahora juegan más futbolistas en Europa; o sea juegan en sus equipos, antes estaban y no jugaban. Esta que nos ilusionó digamos en Brasil 2014 cuando los dos partidos más importantes tu mejor jugador fue el portero, cuando a Holanda no nos lo quitamos de encima durante media hora de nuestra área y dijimos que habíamos perdido por un penal, es la misma selección como tal, entonces esa es la bronca del futbol mexicano, no sabemos que vamos a encontrarnos, sin lugar a dudas, pero que hay futbolistas importantes, sí existen. Que no saben funcionar como grupo nos lo han dejado muy patente, que nos autosugestionan lo han dejado muy patente, pero que tienen calidad individual, también lo han dejado muy patente.
-¿Juan Carlos Osorio puede propiciar que haya un cambio?
-Pues está claro que tenía un margen de maniobra mínimo, porque con esta inconsciencia que decíamos de vamos a ser campeones del mundo y el quinto partido, nos la Pérez Prado y aviéntenos a Alemania y tal, cuando echan a Miguel Herrera entonces se dice que viene Klopp, no pues viene Bielsa, o viene Sampaoli y ninguno de los tres estuvieron ni cerca en el escenario, entonces nos traen a Osorio y dicen, no, pues este ‘muerto’ quién es, porque aparte tenemos esta grandísima capacidad de no leer, de no estudiar y de no investigar, pues este tipo de alguna forma tiene un bagaje importante en el tema de la pelota, pero como no es un nombre rimbombante a nosotros nos parece automáticamente un tipo que no sirve, su margen de maniobra era mínimo. El tipo va y gana el primer partido de eliminatoria y va y gana en Honduras, que no se ganaba desde el 94, se acabó la fiesta, las puertas se abrieron de par en par y que venga la fiesta que tú me digas. Entonces el tipo me parece que tiene ideas muy fijas, muy claras, al tipo le gusta jugar por fuera con tipos rapiditos, México no tiene de los gallos importantes, los tiene en muy chavos, vamos a ver si los empieza a aventar, que aparte los podría aventar sin lugar a dudas; entonces creo que a base de empujones logró abrir la puerta y ahora es momento de que diga ‘ésta es mi idea y así vamos a hacerlo’. Sí creo que la competencia interna va a ser distinta, estoy cierto que sí y aparte sería benéfico que así fuera. A la distancia percibo que va a haber competencia interna, estos cotos de poder burdos que existían antes me parece que se van a acabar.
-¿De entrada ese ya es un beneficio y es ganancia no?
-Sí. Que el puesto lo podamos competir tú y yo y no que el puesto lo tengas tú por mandato automáticamente; eso me hace mejor como grupo, eso nos hace mejores.
-¿Tendría un mérito menor si México logra trascender por tratarse de que va a jugar casi casi en casa?
-No. Sería simplista decir que no si México gana la Copa América o hace un buen torneo; yo no creo que la va a ganar. Demeritar esa parte es una competencia que hay que jugar sin lugar a dudas, vamos a ver quiénes vienen y si los que vienen importantes de los equipos importantes, a ver cómo vienen, porque ya jugaron una Copa del Mundo, ya jugaron una Copa América, y ésta está metida con calzador, hablo para las grandes figuras de las grandes selecciones sudamericanas
-Hablaba tu amigo Miguel Herrera que Juan Carlos Osorio se sacó la lotería con esta generación de futbolistas mexicanos que le va a tocar dirigir, en donde están estos chicos maravillosos de Pachuca y los que ya juegan en Europa…
-Hay una máxima como tal, yo no sé mucho de números ni de estadísticas, pero dicen que el promedio ideal de los Campeones del Mundo de las selecciones campeonas del mundo roza los 33, 34 años de edad. Entonces cuando eso sucede tiene que haber muchos jugadores de 32, 30, algunos de 35, 36; muchos de 28, y luego vas complementando lo demás; México tiene futbolistas de 28 años de edad, los que están jalando la carreta, porque si estamos creyendo que estos chavos de 21, 22 que la están rompiendo en México, como seguramente lo harán en las olimpiadas, van a ser los caciques de la Copa del Mundo, pues estamos estúpidos, porque sencillamente es un tema de tiempo y de maduración como tal, porque daría la impresión también de que los únicos que estamos entrenando somos México; o sea Alemania no entrena, Italia no entrena, España no entrena; nadie genera nada salvo los mexicanos, esa es nuestra visión de aquí a la nariz, en donde parece ser que los únicos que se preparan y que entrenan y que juegan partidos somos nosotros, y los demás están rascándose los tobillos, pues no es así; Alemania tiene una evolución, Francia tiene una evolución, España está regenerando su selección, el mismo Brasil que ha sido un gargajo durante los últimos meses, va a darte otra vuelta, Argentina como tal; entonces no es decir que con esta generación hacemos una combinación perfecta y vamos a ser campeones del mundo, no, por supuesto que no, Rusia no sería el momento para que México explote, no sé si Qatar 2022 cuando estos de 28 pues ya tengan 31, 32 y estos de 20 tengan 24 o 25, entonces vas jalando la carreta a un lugar de madurez que la historia te marca como tal que se necesita para ser campeón del mundo .
– Es un punto lo que decías entonces, de pronto se depositan exceso de responsabilidades…
-Sí, o sea, México está totalmente necesitado de ídolos. Decíamos esta necesidad de que a través de la selección mexicana como pueblo nos sintamos ganadores de algo, o sea yo necesito ganar, pero como no puedo desde mi trinchera, entonces si tú ganas, pues me hace partícipe de que yo gano también; entonces ese es el tema del futbol y pasa lo mismo con el futbolista. En México hay jugadores que juegan ocho partidos bien y entonces decimos ya apareció el nuevo Hugo Sánchez, el nuevo Rafa Márquez, el nuevo Cuauhtémoc Blanco. El nuevo que tú me digas y no es así, colocamos y no es culpa de ellos, me parece, es culpa de nosotros, del entorno, de los dirigentes, de los medios de comunicación, de la afición; de pronto te hacen tres partidos buenos, cinco goles seguidos y decimos, este tipo ya es. El sucesor de Borgetti, por ejemplo. No, no es cierto, si eso lo hace durante cuatro años, si mete 20 goles o 25 durante cuatro años, ah, ok, pues, podríamos estar pensando que sí, entonces sí viene un tipo consolidado para un sitio de ídolo o de rey como tal. Mientras sigue siendo un plebeyo, más guapo nada más.
-A ti como exfutbolista y ahora en tu faceta como comunicador, ¿qué te genera la selección nacional cuando la ves, cuando te toca comentar?
-A mí me gusta mucho, sobre todo los eventos oficiales yo los disfruto mucho como tal. Me emociono, me gusta, me compenetro mucho más, no. Cuando he visto partidos, por encima de ganar y perder, deseo que juegan bien, que metan, que luchen, que sean sensatos, generosos, solidarios. Luego también nos equivocamos y la selección nacional no es la patria ni la bandera, ni los derechos individuales ni las garantías individuales; es una selección nacional que juega un deporte muy importante, no más, pero cuando eso sucede, yo sí me siento muy bien representado por la selección nacional, sea Juan Pérez o Alberto Vázquez, ¿no?
-¿Que hace un futbolista siendo alcalde y viceversa?
-Está claro que Blanco más allá de que de pronto algunos se rompen las medias por el reglamento, estamos los que somos adoradores de este deporte y los que tenemos esta capacidad de reconocer al grande, ¿no? Pues yo no veo a Cuauhtémoc Blanco jugando el último partido y no porque el Puebla sea menos que el América, sino porque el América es Blanco y Blanco es el América; entonces, el último partido de su vida tiene que ser jugado con el América, no me parece tan difícil de entender. Que por qué no fue contra el Bayern Munich y por qué no fue contra no sé quién madres y tal, no importa, eso es lo de menos, es Blanco que representa todo lo que es el América, va a terminar su carrera con el América, eso es lo que nos tendría que gustar o no, pero estamos buscándole que si usa el 100, que si el reglamento, que si es Monarcas, que si es clásico del periférico, o sea, ese tipo de detalles en donde no sabemos debatir de futbol, entonces encontramos cualquier flequito para agarrarnos de ese sitio. Para mí Blanco es un ídolo, no es más que el América, porque en América han pasado futbolistas de la PM (puta madre), ¿no?
O sea, uno puede recorrer la historia del América y el América tiene una, una cantidad de jugadores que te mueres como tal, entonces, está claro que este Blanco no es en exclusiva el América, o sea, Blanco no es el Estadio Azteca como tal, pero merece jugar el último partido de su maldita carrera aunque tenga cien años, con el América, que es lo que va a suceder este sábado, no pasa nada a nadie hace daño.
Y lo del tema del alcalde, supongo, porque tampoco es que conozca de política, pero bueno, pues leo, me gusta y estoy medianamente enterado, está claro que la gente está cansada de la clase política. O sea, si no existe alguna posibilidad de que un exjugador alcance una alcaldía de una ciudad tan importante, de un estado tan importante que esta emproblemado, ¿no? entonces está claro y es un mensaje muy claro, o sea que la gente se podrá violentar y molestar y demás cuestiones pero, hay un desencanto brutal por la clase política que le abre espacios a candidaturas independientes y a diputados y diputadas que no son políticos y a exfutbolistas como Blanco que rayan esta parte de ídolos, ¿no? Yo tampoco creo que cualquier exfutbolista pueda llegar a ser alcalde de una ciudad, tiene que ver con que este güey es ídolo, o sea, Blanco es un genio con la pelota, pero el tipo tiene una grandísima empatía con el pueblo, es una grandísima cercanía con el pueblo, ¿no? A Blanco lo reconocen como parte del pueblo mexicano, y ahí está él, ahí están los resultados.





