Marlene Santos Alejo
Ciudad de México. La historia de Ramón Ramírez, uno de los máximos ídolos de Chivas, es una lucha contra la adversidad. Ya sin cartílago en la rodilla izquierda, se alista de buen ánimo para sobreponerse a las molestias y disputar algunos minutos este domingo 9 de julio en la explanada del Zócalo.
A diez años de haberse retirado, RR7 no piensa desperdiciar una oportunidad de lujo para saludar a amigos y a la vieja Mannschaft, aquella de Lothar Matthäus, Thomas Häsler, Andreas Breheme y Jürgen Klinsmann, entre otros, a quienes dirigirá Berti Vogts. Los organizadores del partido entre mexicanos y alemanes la denominaron “la revancha”, pero de eso, nada. Cero animadversión.
El campeón de la liga mexicana de futbol en el torneo Verano 1997, con las Superchivas, hoy avecindado en Houston, Texas, es un pequeño empresario y comentarista de televisión, que en charla con La Jornada, confiesa: “Casi no puedo correr, procuro ejercitarme en elíptica y bicicleta… sin el cartílago a veces siento dolor. Esta lesión me retiró del futbol”.





