Renata Terrazas*
Hace unas semanas el socavón del Paso Exprés en Morelos, que cobró la vida de dos personas que transitaban por la vía rumbo a su trabajo, se convirtió en el símbolo de la corrupción en México. Una obra recientemente inaugurada, la cual fue presentada con bombo y platillo, se convirtió rápidamente en un motivo de vergüenza y deshonra que evidenció la negligencia y la corrupción de las autoridades y empresas involucradas en su construcción.
La opinión de las y los mexicanos no se dejó esperar y redes sociales, columnas en periódicos y espacios en televisión y radio fueron inundados con comentarios de personas con diferentes enfoques pero que coincidían en una cosa: el socavón era producto de la corrupción.
Las preguntas comenzaron a hacerse sobre lo que había sucedido, dónde se encontraban las fallas y quiénes eran los responsables de la muerte de dos personas. Más allá de las investigaciones que los especialistas realizarían sobre la obra, las personas nos seguiríamos preguntando sobre el presupuesto ejercido, las responsabilidades de las autoridades, las actividades de supervisión, etcétera.
Si bien acceder a esta información es nuestro derecho, el proceso para lograrlo puede tomar varios días, semanas e incluso meses –dependiendo de las capacidades y de la voluntad de las dependencias que poseen esta información. Es decir, acceder a los documentos que contengan la información que podría ayudarnos a responder nuestras preguntas podría tomar mucho tiempo.
Sin embargo, el Instituto de Transparencia Nacional, el INAI, tuvo a bien ejercer su facultad principal que es garantizar el derecho de acceso a la información y contribuir al debate informado mediante la apertura de un micrositio con información relacionada con la obra en la cual se abrió el socavón. Puso a disposición 31 documentos derivados de 31 solicitudes de acceso a la información de 2003 al 31 de julio de 2017.
Poner a disposición del público estos documentos permite poner sobre la mesa información relacionada con las acciones de las autoridades relacionadas con la obra en cuestión, con lo cual las personas pueden tener un debate más informado. Empodera también a la ciudadanía al permitirle contar con elementos para su propia construcción de opinión, al menos de algunos aspectos relacionados con la obra. Y, sobre todo, contribuye a una cultura de rendición de cuentas, ya que dota de elementos específicos a las personas para construir una opinión pública informada y más crítica.
Esta acción del INAI es muestra de que nuestras instituciones pueden responder de manera correcta a las necesidades de una sociedad cada vez más ávida de participar en lo público. La información es un bien público, uno de los más preciados, ya que su socialización se traduce en formas más democráticas de ejercer el poder.
Hoy tenemos varios temas en la agenda pública que provocan encono en la sociedad y que requieren de acciones similares por parte de nuestras instituciones. La creciente corrupción que vivimos en México requiere atenderse desde diferentes frentes y la mejor contribución del INAI al respecto, además de su papel dentro del Sistema Nacional Anticorrupción, es hacer llegar la luz a los lugares opacos y discrecionales desde donde las autoridades operan.
La información es una gran arma contra la impunidad, permite a la sociedad conocer lo que sucede y actuar en concordancia con ello, empodera a la personas y abona a la construcción de una opinión pública más crítica.
Esperemos que al Paso Exprés le sigan micrositios sobre casos de empresas ligadas a actos de corrupción como Odebrecht, OHL o cualquiera de los temas que se han convertido en símbolos de la corrupción.
* Investigadora de Fundar, Centro de Análisis e Investigación




