Stella Calloni, corresponsal
Buenos Aires. Volvió el cacerolazo a las calles y uno de ellos transcurre la noche de este martes alrededor del Congreso, en distintos lugares de la capital, el conurbano y se extiende a casi todas las provincias de Argentina contra la reforma previsional aprobada en las primeras horas de la mañana por 127 votos a favor, 117 en contra y dos abstenciones, después de un duro debate y mientras en las calles la violencia institucional dejó este lunes más de cien heridos y 70 detenidos que ya recuperaron su libertad.
Pero no sólo es contra la reforma, sino que comenzaron a surgir otras demandas en rechazo a proyectos gubernamentales, que intentan destruir establecimientos educativos, culturales, por los tarifazos y por las mentiras del gobierno que no cumplió ninguna promesa electoral.
El presidente Mauricio Macri logró un triunfo pírrico en el Congreso y perdió en las calles, como se vio la noche de este martes, cuando miles de indignados decidieron volver a la protesta, registrándose el segundo cacerolazo en 24 horas, con consignas como “Macri basura, vos sos la dictadura”.
Vecinos de los barrios donde Macri ganó las legislativas, estallaron repentinamente, en un fenómeno no previsto. También los cacerolazos quieren demostrar que la violencia se originó cuando no dejaron llegar a las manifestaciones pacíficas hasta el Congreso, al que militarizaron como nunca antes se vio.
Miles de personas amanecieron este martes en esta nueva protesta de las cacerolas, que apareció repentinamente y que continuó en esta noche, a pesar de que los medios hegemónicos mostraron la multitudinaria manifestación pacífica de este lunes, tratando de distraer con el relato de la “violencia” de los manifestantes, cuando el enfrentamiento comenzó con un grupo que no estaba en esa marcha.
Fue evidente y organizado el accionar, y se comprobó con filmaciones y fotos que fuerzas de seguridad estaban infiltradas, y terminaron deteniendo y golpeando a verdaderos manifestantes.
El presidente Mauricio Macri en conferencia de prensa acotada a preguntas a un grupo de periodistas de medios propios, celebró la sanción de la reforma previsional y además agradeció el “trabajo” de fuerzas de seguridad que se lanzaron a una cacería de manifestantes, con saldo de un centenar de heridos, algunos de ellos graves y detenciones arbitrarias, entre ellos de periodistas, que no mencionó.
Acusó a diputados opositores, encerrados en Congreso en un tenso debate, de “incitación a la violencia” al afirmar que “no se pueden imponer las ideas con violencia”, sin condenar la militarización del Congreso y la represión.
Dijo que firmará el decreto que establece una compensación por única vez para marzo de 2018 a los jubilados, por el cambio en el método de cálculo de sus haberes y a pesar de que hasta en sectores de la propia alianza gobernante Cambiemos se habla de una quita que afectará a más de 17 millones de personas.
Aseguró que que los jubilados estarán mejor, a pesar de que los organismos de seguridad social les han quitado medicamentos gratuitos y las tarifas de los servicios han subido entre 300 y 500 por ciento. En medio de la violencia, cuyas imágenes dan la vuelta al mundo, dijo que en Argentina se vive un clima de paz, lo que terminó creando más indignación.
La sensación es que detrás de esta votación hubo extorsiones a los gobernadores, después de que algunos diputados peronistas que acompañaron el voto oficial confesaron que lo hacían ante las amenazas del gobierno nacional de dejar a sus provincias a la deriva.
Lo más grave es que de inmediato entró a discutirse en el Congreso, la reforma tributaria y fiscal, que tiene elementos explosivos en el proyecto oficialista, revelando nuevos elementos de injusticia y favoreciendo a los sectores más ricos del país, lo que significa lanzar una tea ardiendo a una fogata.
La Confederación General del Trabajo quedó en la mira, por la debilidad que demostró, a pesar de un paro realizado a desgano y que no acompañaron algunos sindicatos como el de transporte automotor.
La noche se cierra con una nueva y dura discusión en el Congreso y con una nueva protagonista, los vecinos que ahora se han apoderado de las calles y que han roto con la intimidación y los silencios.





