Eréndira Palma
Ciudad de México. Los sueños de la mexicana Leslie Hernández para forjar una carrera en el pugilismo están cerca de desquebrajarse debido a las medidas migratorias impuestas por el presidente estadunidense Donald Trump.
La bajacaliforniana, que vive en Arizona, es una de las llamadas dreamers pero tras la suspensión del DACA no puede salir de Estados Unidos para realizar en México los torneos oficiales que le permitan ser parte del representativo tricolor.
Hernández se impuso en agosto pasado en el Festival Olímpico de Boxeo y ganó su lugar en la preselección rumbo a los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Barranquilla 2018. Ella debía refrendar su lugar en el Campeonato Nacional de Primera Fuerza, que se realizó en noviembre, pero no pudo participar debido a que en Estados Unidos le negaron un permiso para salir.
“El DACA es importante para los jóvenes migrantes porque es como un salvavidas para nosotros. Nos permite estudiar, tener una licencia para pedir trabajo y becas”, dice Hernández en entrevista telefónica.
Leslié llegó a territorio estadunidense cuando tenía seis años de edad, y por medio del programa DACA había obtenido permisos para viajar a México y participar en los certámenes de la Federación Mexicana de Boxeo.
Ahora se encuentra en espera de una licencia especial para poder competir en marzo en Baja California en el último torneo clasificatorio a los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Barranquilla 2018.
“Me siento muy triste y con frustración, porque siento que puedo hacer muchas cosas como boxeadora, pero necesito del permiso para viajar”, lamentó la peleadora de 20 años de edad.
“Le pediría Trump que nos dé una oportunidad a los migrantes que queremos salir adelante, que vea que no somos criminales”, agregó.





