Roberto Garduño
Ciudad de México. Con dificultad inició la sesión aprobatoria del proyecto de decreto de ley de Seguridad Interior en la comisión de Gobernación de la Cámara de Diputados. La presidenta de ese grupo de trabajo, Paloma Guillén (PRI), convocó a los legisladores de la Comisión a sesionar en un salón reducido, lo cual provocó la molestia de los diputados del PAN, PRD y Movimiento Ciudadano, que junto a un numeroso grupo de personas que representan a organizaciones civiles, exigieron a la priísta tamaulipeca el cambio de sede.
Esto propició que se suspendiera el inicio de la sesión de trabajo, para trasladarse a un salón más amplio en el recinto parlamentario de San Lázaro.
Posteriormente, y ante los reclamos de los representantes de las ONG´s , que fueron contenidos por agentes de resguardo de la Cámara de Diputados, reinició la sesión de trabajo.
Macedonio Tamez (Movimiento Ciudadano), Rafael Hernández (PRD) y Jorge Triana (PAN) reprocharon la forma y el método utilizado para elaborar el dictamen, que coordinó Paloma Guillén.
Tamez expuso que “es una estafa, un engaño” para la ciudadanía. El perredista Hernández solicitó el retiro del dictamen, situación que fue ignorada por la mayoría del PRI, Partido Verde, Nueva Alianza y Encuentro Social.
Jorge Triana se quejó del espacio (salón) en el que se desarrollan los trabajos de dictaminación, y también advirtió que la sesión no se encontraba incluida en los horarios de transmisión del Canal del Congreso (al revisar los horarios de transmisión, esta sí se encontraba incluida) y adujo que el dictamen es producto de un trabajo “poco profesional, y hecho sobre las rodillas”.







