El historiador señaló que durante el periodo de mayor presencia de jóvenes debieron realizarse cambios económicos para generar empleos productivos y acumular riqueza de cara al envejecimiento de la población; los nuevos datos del INEGI muestran una persistente caída de la fecundidad
Isaac Rosales | Astillero Informa
La disminución de la fecundidad en México confirma una transformación demográfica que, de acuerdo con el historiador Lorenzo Meyer, también deja en evidencia una oportunidad que el país no habría aprovechado: el bono demográfico.
Durante una entrevista con Julio Astillero en Astillero Informa, Meyer recordó que especialistas del Colegio de México habían anticipado desde hace años una etapa en la que aumentaría la presencia de población joven para después comenzar a disminuir.
“Había este tema de la oportunidad demográfica, la ventana de oportunidad de la demografía”, explicó. Se trataba de un periodo en el que la población joven tendría una presencia particularmente amplia y podría contribuir al crecimiento económico.
El problema, sostuvo, es que esa ventana debía aprovecharse para modificar la estructura económica y generar empleos productivos para esa población.
“La idea era aprovechar ese tiempo del bono demográfico que ya pasó para tener unos cambios en la estructura económica y aprovechar eso para que no quedaran sin trabajo productivo y muy productivo los jóvenes”, señaló.
Meyer consideró que ese objetivo no se cumplió de manera suficiente. “El bono demográfico se nos fue”, afirmó, aunque aclaró que el descenso demográfico no constituye una sorpresa, pues había sido previsto por los especialistas.
Menos nacimientos
Los datos de la Encuesta Intercensal 2025 del INEGI muestran que el promedio de hijas e hijos nacidos vivos de las mujeres de 12 años y más pasó de 2.1 en 2020 a 1.9 en 2025. La diferencia es aún más marcada según escolaridad: las mujeres sin escolaridad registraron un promedio de 4.9 hijas e hijos, frente a 1.2 entre quienes cuentan con educación media superior o superior.
La encuesta también reporta que la Tasa Global de Fecundidad descendió de 1.9 hijas e hijos por mujer en 2019 a 1.2 en 2024. Chiapas presentó la tasa más alta, con 1.8, mientras que Ciudad de México registró la más baja, con 0.8.
Para Meyer, sin embargo, el desafío consiste en anticipar sus consecuencias económicas y sociales.
“Hay mucho que lamentar”, dijo, aunque reconoció que corresponde a especialistas en demografía, economía y otras disciplinas realizar las proyecciones necesarias para determinar cómo enfrentar la nueva estructura poblacional.
El INEGI señala que la EIC 2025 permite conocer la composición y distribución de la población mexicana y sus principales características sociodemográficas.
Publicado originalmente en Astillero Informa
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