Jim Carson y David Brooks

La primera pregunta al candidato demócrata a la Cámara baja Will Lawrence, en una asamblea electoral en Williamston, Michigan, fue sobre el incremento de 70 por ciento en el precio del combustible para calefacción, seguida por otra de alguien que estaba perdiendo sus beneficios de salud, y también un granjero que comentó que los aranceles y los altos precios de diésel lo estaban llevando a la bancarrota.

La ira del público sobre la economía está nutriendo una creciente oposición al presidente Donald Trump y sus aliados en el Partido Republicano en todo el país según sondeos recientes.

Por ello, los pronósticos indican que los demócratas recuperarán el control de la Cámara baja del Congreso en las elecciones intermedias del 3 de noviembre, y no se descarta que puedan conquistar la mayoría del Senado. Mucho dependerá de candidatos como Lawrence, quienes están construyendo organizaciones de base que se esfuerzan para llegar a votantes en eventos pequeños y en tocar decenas de miles de puertas.

El candidato de 36 años de edad, cofundador de la organización ambientalista Sunrise Movement, se identifica como socialista democrático y un activista que organizó un plantón dentro de la oficina del presidente de la Cámara baja para exigir acción sobre el cambio climático como parte de un movimiento de jóvenes que ha surgido en los últimos años.

Contestó a cada una de las preguntas con gran detalle durante la asamblea de casi 60 personas –uno de innumerables actos de campaña por todo su distrito– realizada en la cafetería de una escuela,

La contienda por el séptimo distrito congresional en Michigan ahora es oficialmente la segunda más cara del país, donde Lawrence enfrenta al republicano Tom Barrett quien busca su relección con el respaldo de Trump.

Lawrence continúa abordando el tema del cambio climático con el que empezó su activismo político, pero también ha tenido que abordar un abanico de otras cuestiones. “Nuestras prioridades nacionales están patas arriba, evidenciado por el hecho de que estamos gastando billones de dólares para construir centros de datos y lanzar guerras por todo el mundo, cuando nuestros vecinos aquí en Michigan no pueden pagar lo básico”, declaró ante su público el sábado pasado.

“Como dijo Martin Luther King Jr en 1967, una nación que año tras año gasta más en armas de guerra que en programas de bienestar social se está aproximando rápidamente a la muerte espiritual”.

El distrito electoral tiene una población de unos 800 mil e incluye la capital estatal, una gran universidad y su comunidad liberal, así como pueblos derechistas, incluyendo uno donde surgió la llamada milicia de Michigan, que se hizo famosa cuando uno de sus miembros detonó una bomba en un edificio federal en Oklahoma matando a 167 personas en 1995.

Al parecer, esa milicia dejó de existir, pero hace cinco años hombres blancos con armas automáticas protestando contra restricciones a la salud pública por la pandemia se presentaron en las oficinas del gobierno estatal, y pocos años después, cuatro hombres fueron condenado por un complot para secuestrar a la gobernadora liberal.

Con estas corrientes presentes, los demócratas han ofrecido candidatos centristas, como la ex analista de la Agencia Central de Inteligencia, Elissa Slotkin, quien ahora es senadora, y la cúpula de ese partido se opuso a Lawrence y respaldó a otro centrista en la primaria, quien fue derrotada fácilmente por Lawrence con su campaña de organización de bases, apoyo brindado por figuras nacionales como el senador Bernie Sanders y miles de voluntarios de su movimiento Sunrise que llegaron a apoyarlo.

El Cook Political Report, medio no partidista especializado en elecciones, califica esta contienda como “reñida”, pero los republicanos están cada vez más preocupados. Trump decidió atacar a Lawrence –y con ello elevó su perfil– en un discurso reciente: “uno de los principales candidatos demócratas es un autodeclarado marxista quien dice que odia a los hogares de familias, qué bonito, y que quiere destruir la manera de vida estadunidense”.

La semana pasada, el Partido Republicano anunció que gastará otros 4 millones de dólares más en publicidad electoral en ese distrito en la recta final de la contienda que culminará el 3 de noviembre. Aunque la campaña de Lawrence también está gastando en publicidad en los medios, una estratega local comenta que el enfoque central es el viejo estilo de asambleas y de ir puerta a puerta para impulsar el voto.

Brigadas tocan más de 100 mil puertas

La campaña dice que han tocado unas 100 mil puertas desde agosto, y que tienen la intención de tocar otras 150 mil en esta recta final. En este esfuerzo, son apoyados por brigadas de estudiantes y otros jóvenes que están llegando de varias partes del país para apoyar esta campaña.

“Tiene a todo el movimiento estudiantil del clima de su lado”, comentó la estratega a La Jornada. Al caminar entre los asistentes en otro acto de la campaña cerca del Capitolio, esta casa editorial platicó con una médica de Maryland que se tomó un mes sabático para sumarse a granjeros, estudiantes y jubilados que están trabajando como voluntarios para este esfuerzo.

“En este país es difícil vivir y morir”, comentó Ruth, mujer que se identificó como una cuidadora de personas de tercera edad. “La mayoría de quienes trabajan en asilos para ancianos ha sido deportada, ¿qué haremos?”.

Lawrence apoya un programa de salud universal, ha condenado las acciones violentas de la agencia federal de control migratorio y afirma que apoya un sistema migratorio “humano, eficiente y ordenado”. Agrega que “necesitamos recordar las palabras sobre la Estatua de la Libertad, que nos llaman a cumplir con valores altos y nos recuerdan que debemos de dar la bienvenida a inmigrantes, porque somos inmigrantes”.

De hecho, la presión política ejercida por la campaña de Lawrence ha forzado a su contrincante republicano a votar para poner fin a la guerra contra Irán y oponerse a los bancos de datos.

“Marxista peligroso”

Todos entienden que ésta será una eleccion disputada, que los sectores rurales podrán ser convencidos por Trump y sus aliados de que Lawrence es un “marxista peligroso”.

Pero el apoyo a Lawrence sigue creciendo con el respaldo de Sanders y otros legisladores progresistas, y también de algunos de los sindicatos nacionales, incluyendo el automotriz UAW, el de las enfermeras y otras agrupaciones políticas como el Working Families Party y cientos de otras organizaciones liberales y progresistas.

“Siempre se trata de lo que podemos hacer juntos y no lo que otros pueden hacer por nosotros, tenemos que encontrar la manera de trabajar en comunidad, de ahí brotan los milagros”, declaró Lawrence al concluir otra asamblea comunitaria más. Podría ser que no necesitará un milagro, pero mucho dependerá de su gran equipo.

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