María Elena Yrízar Arias

La presa La Maroma ha sido un viejo anhelo para resolver el delicado problema del agua potable en la ciudad de Matehuala y 20 comunidades rurales cercanas al acueducto que parte de aquel lugar, que pertenecen al municipio de Villa de Guadalupe, SLP.

Existe un interesante antecedente histórico relativo al principio del siglo pasado cuando se dio la “concesión hecha por el supremo gobierno del estado para el establecimiento de una hacienda de fundición o beneficio de metales”, con fecha 11 de junio de 1901 a favor de la Compañía Metalúrgica Nacional de Matehuala, SLP, que comenzó sus trabajos de fundición en diciembre de 1905, con máquinas de vapor, quebradoras, elevadores, ventiladores, y absorbió a trabajadores de la región del norte. En ese tiempo comenzó la estructuración del sistema de abastecimiento de agua desde la sierra de La Maroma hacia la planta, además de abastecer a la población de Matehuala, por la misma compañía que necesitaba agua para operar la planta.

El 2 de agosto de 1906 fue inaugurado el servicio de agua potable en Matehuala, esta obra se llevaron a cabo durante 5 años para introducir el agua desde el manantial La Maroma por un acueducto de 35 kilómetros de longitud. El acto oficial de inauguración se verificó en la plaza 5 de Mayo por el entonces gobernador, José María Espinosa y Cuevas, quien hizo la declaratoria inaugural y abrió la llave maestra.

Ese acueducto satisfizo parte de las necesidades de abastecimiento del agua potable a la población de Matehuala hasta los años setenta. Otra fuente de abastecimiento para el riego de parques y jardines públicos, además de árboles en las principales calles fue el agua que brotaba del manantial del Ojo de Agua, de ese mismo municipio que desafortunadamente se agotó hace varias décadas.

Parte del agua que se utiliza en Matehuala proviene de pozos profundos perforados en el municipio de Cedral, en la comunidad de San Isidro, ubicada al norte de ese municipio y a una distancia de 37 kilómetros, que desgraciadamente tiene algo de salinidad. Entonces, sabiendo tanto las autoridades como la población de este grave problema de la falta de agua suficiente para la región, desde hace varias décadas se había manejado la posibilidad de que se construyera la estructura hidráulica de la presa La Maroma, al poniente de Matehuala, para acopiar el agua de las lluvias y del mismo río Jordán, que brota en aquel lugar que corresponde al municipio de Catorce y que sirviera de embalse del agua que pueda garantizar el suministro inmediato y de largo plazo que se debe hacer para resolver este problema que tanto preocupa para el futuro de las nuevas generaciones.

La Comisión Nacional del Agua emitió el 20 de diciembre de 2017 la autorización para que se iniciaran los trabajados para la construcción de la presa La Maroma. Noticia que llenó de alegría y esperanza a los pobladores de la región del Altiplano. Pero luego de que se iniciaron las obras, existieron varios problemas con algunos ejidatarios de algunas comunidades por donde pasa el acueducto. Sin embargo, en diversas visitas técnicas realizadas en 2018 y en el presente año, por parte del personal de Conagua, documentó una serie de situaciones sobre la ejecución de la obra y emitió recomendaciones a las compañías constructoras, que no fueron atendidas de forma precisa por las ejecutoras en su momento, así como diversas fallas en la omisión de dar a Conagua los reportes mensuales de avance de obra, tal como lo estipula la autorización interna. Por lo anterior, las gerencias de Aguas Superficiales y del Consultivo Técnico de Conagua decidieron dejar sin efecto la autorización de la obra. Lo que desde luego es perjudicial para todos.

El 24 de diciembre, en la conferencia de la mañana en Palacio Nacional, el periodista José del Carmen Hernández, comentó al presidente AMLO que la directora de Conagua, Blanca Jiménez Cisneros, ordenó el 28 de noviembre pasado, la suspensión de la obra de la presa La Maroma por encontrar inconsistencias entre lo construido y lo licitado, ya que no van con los principios del gobierno de la cuarta trasformación, evitando la simulación. Que en esa obra participan tres empresas: Construcciones y Edificaciones Tangamanga, SA de CV, Desarrollo Habitacional, SA de CV y COIDESA, SA de CV. Que del costo de 209 millones de pesos, han recibido las empresas 100 millones de pesos y que sólo han construido de 20 a 30% aproximadamente de la presa con una menor capacidad respecto de lo licitado. Y a lo que pregunta el periodista al presidente qué opina de esta suspensión y si habrá denuncias a estas empresas, multas, sanciones y qué plazo tienen para resolver este problema en un futuro. A lo que el presidente dijo: Si Blanca Jiménez resolvió suspender, yo la respaldo, ella es muy buena técnica, honesta. Si hay que revisar la obra, porque hace falta el agua en Matehuala –señalo AMLO– que ha habido conflictos con los ejidatarios básicamente por el acueducto. Pero aseguró el Presidente que “vamos a resolverlo”.

De las afirmaciones del presidente AMLO hay que destacar que reconoce que ha estado dos ocasiones por Matehuala y que hace falta el agua.

El replanteamiento técnico y jurídico para resolver este conflicto queda en manos de la Presidencia de la República. De que es urgente suplir las deficiencias técnicas de la obra y volver a retomar la construcción, es una prioridad para asegurar que se concluya la obra y se asegure por el mismo gobierno, que este asunto del agua es la vida para quienes vivimos en el Altiplano potosino. Esperaremos que nuestro Presidente lo resuelva lo más pronto posible, tal como lo afirmó categóricamente.

mariaelenayrizararias@gmail.com

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