Luis Ricardo Guerrero Romero
… “no dejes que una pareja arruine tu vida, arruínala tú mismo”. Título poco alentador para el libro número 7 del dueño del instituto: disruptivos. Aunque para muchos de los que deveras lo conocemos no era nada sorprenderte, su vida llena de gozos y logros, de inquietantes proyectos, de salud emocional de la cual él se jactaba; sumado a tener una bella esposa a la que le daba todo, y una constante comezón en los pies a causa de los hongos. Es en resumen la vida del emprendedor. Dentro de las páginas de su texto ya mencionado, se plantean propuestas de austeridad de vida, muy al estilo de un Diógenes del 2024, obviamente en papel y sin tener que comprobarlo todo es más fácil decir. Es como la biblia, allí toda clase de tontería es creída y aceptada porque la dubitación y el inquirir no son propios de sus lectores, así le pasa a Raúl Vázquez.
La austeridad no es algo con lo que viva el director Vázquez, como nació en cuna de oro, no ha habido problema que no haya tenido solución, excepto lo de los hongos en los pies y esa comezón irritable. Para ese malestar ha intentado de todo, pero algún mal debía que sobrellevar el austero escritor. Hace no mucho se dio un baño con leche materna, pero nada le hizo de bien. No lo sé bien, pero supongo que eso de uno mismo arruinarse la vida tiene que ver con el problema que le aqueja. Cada paso que da es un recordatorio de lo apestosa que es su vida “austera”.
En el texto anterior, se nos habló de un tal Raúl empresario y director aparentemente feliz con su aparente austeridad, pero el hecho es sencillo de deducir que es sólo una mentira más de un escritor de autoayuda. Dejemos a Raúl en paz y vayamos a la austeridad, que sí es llana, bueno, me refiero como adjetivo: austero es por su acentuación llana, y lo llano es modesto y también es entendido como vacío. Aunque es sólo un juego de palabras y una coincidencia lúdica, pues también austero es grave. Conozco pocas personas que son amantes de lo austero, casi a todos les gusta el más tener y más comodidad. De un plato medio vacío se prefiere el medio lleno, de un amorío con pocos besos, se opta por el que empapa de caricias, de una billetera con dos monedas, se elige por la que carga muchos billetes. Lo seco no es muy afamado. La austeridad no tiene muy buena aceptación.
La palabra austero, tiene su origen desde el griego antiguo, y es de las pocas palabras que se conservan casi idénticas desde entonces, quizá porque no la querían la dejaron pasar sin ver: αυστηερος [austeros> austero], significa lo seco, lo severo, también lo agrio: en el latín se conservó como: austerus. Digamos que tuvo una austeridad de cambios morfológicos, fonéticos y semánticos. La pasión austera por la vida es algo más que no saborearla, es algo más que no amarla, es algo más que menos.




