Merry MacMasters
Las historias de los pueblos originarios de Australia llegarán a los escenarios mexicanos con Bangarra Dance Theatre, compañía fundada en 1989, la cual participará en el 54 Festival Internacional Cervantino (FIC) los días 3 y 4 de octubre en la ciudad de Guanajuato.
La agrupación de 17 bailarines procedentes de “toda Australia” actuará en la Ciudad de México los días 29 y 30 de septiembre en el teatro Julio Castillo.
Para su primera visita al país, Bangarra (hacer fuego) ofrecerá un programa de “repertorio mixto”, titulado Features Past, que retoma obras realizadas por Frances Rings, la mayoría creadas desde que asumió la dirección artística en 2023. El programa se divide en tres actos estructurados en torno a diferentes mundos, con la idea de “llevar al público a través de las experiencias de los primeros habitantes de la nación desde el comienzo del tiempo, hasta la actualidad, y la resiliencia de mantenerse conectados con el país, sus costumbres y, también, su ley”, expresa Rings a La Jornada.
Bangarra es un grupo de artistas profesionales de ascendencia aborigen o de las islas Torres Strait. Trabajan con comunidades y personas mayores, quienes “nos confían sus historias e inspiran nuestras producciones. Trabajamos de cerca con estas comunidades para asegurarnos de que esas historias se cuentan de manera correcta. Crear una obra es un proceso colaborativo que puede tardar hasta cuatro años”, asegura la entrevistada.
La agrupación nació de la necesidad de dar trabajo a los bailarines recién graduados: “contamos con nuestra propia institución de enseñanza, Naisda (National Aboriginal Islander Skills Development Association). Cuando Rings estudió allí era una carrera de cinco años. “Nuestros graduados, sin embargo, no encontraban trabajo en las compañías establecidas. Esta situación dio pie a la creación no sólo de algo para acoger a nuestros nuevos bailarines, sino para consolidar una plataforma desde donde contar historias de los pueblos a partir de nuestra perspectiva y con base en nuestro lenguaje coreográfico.
“También trabajamos con creativos, músicos, diseñadores de escenarios y de iluminación indígenas, con la finalidad de contar una historia desde nuestro modo de ver. A este acercamiento lo llamamos autodeterminación, porque nos permite relatar la historia con la esencia, la energía, la perspectiva, el estilo y todo lo necesario para personificar las experiencias de la gente de esta nación.”
En su declaración de principios, Bangarra señala que al contar historias en un escenario “nos pronunciamos en contra de los males del pasado y los actos indebidos que continúen en el presente”. Rings recuerda: “ya pasaron 238 años desde que los británicos colonizaron Australia. Sin embargo, apenas desde 1967 figuramos en los censos. Eso significa que somos reconocidos de manera legítima como ciudadanos de este país, con los mismos derechos que los demás. Los pueblos originarios somos una minoría, sólo representamos 3 por ciento de la población. Para nuestras comunidades que están lejanas y marginadas, eso significa desafíos increíbles.
“Nuestra gente aún se enfrenta a mucho trauma que se ha pasado de generación en generación. Existe mucha injusticia respecto de nuestra habilidad de tener una vida sana, fuerte y equitativa al igual que otros australianos. Bangarra es una voz para la comunidad y las personas mayores de llevar los males del pasado al escenario con la finalidad de sanar. Si no hablamos acerca de las injusticias del pasado, nos quedamos para siempre atorados en ese lugar de trauma. Así que empleamos esta plataforma a fin de compartir estas injusticias, reconciliarnos, seguir adelante y sanar.”
Bangarra también tiene que ver con la preservación de las historias de las primeras naciones y garantizar que se conozcan. “Hablamos de cientos de grupos lingüísticos; antes de la colonización eran miles. Jugamos un papel relevante en asegurar que las historias de los grupos originarios estén en la conciencia del público. Por eso actuamos en toda Australia y viajamos a lugares remotos. No se trata de sólo celebrar estas historias, sino de reconocer que representan una parte importante de nuestra identidad como nación”, puntualiza Rings.
La compañía cuenta con un programa para la juventud, que lleva a los lugares apartados para inspirar a los jóvenes a considerar la danza como carrera. “La mayoría nos conoce por nuestras producciones; sin embargo, Bangarra no es una sola cosa. Hay mucha responsabilidad en atender las necesidades de nuestras comunidades”, concluye.







