Reuters

La Paz. La crisis en Bolivia se intensificó a primeras horas de este sábado cuando el presidente, Rodrigo Paz, declaró el estado de excepción, lo que le permite el despliegue de militares para despejar bloqueos y restablecer el orden tras las protestas que han paralizado la economía durante los últimos 50 días.

Esta declaración otorga a Paz mayores herramientas constitucionales para restablecer el orden, como el envío de fuerzas armadas para despejar bloqueos.

Aunque la medida rige desde su anuncio, el presidente debe notificar al Congreso sobre el estado de excepción dentro de las 24 horas siguientes a la emisión del decreto, el cual dispone de hasta 72 horas para aprobar o rechazar la medida.

Grupos de manifestantes, muchos aliados del ex presidente izquierdista Evo Morales, han bloqueado carreteras claves, dejando camiones varados e interrumpiendo el suministro de alimentos, combustibles y medicinas a muchas regiones, incluida La Paz.

El conflicto estalló luego de que el presidente recortara abruptamente ‌los ‌subsidios a los combustibles, vigentes desde hacía tiempo, para reducir el déficit, en medio de una creciente escasez de dólares y negociaciones con el Fondo Monetario Internacional.

A pesar de las medidas posteriores para estabilizar los precios de los combustibles y revertir las impopulares reformas agrarias, las protestas se intensificaron y se convirtieron en un descontento generalizado, con sindicatos ‌que exigían aumentos salariales, el fin de la escasez de combustible y dólares, y la renuncia de Paz.

El estado de excepción anunciado por el mandatario se produjo en un mensaje en vivo a la nación, apenas unas horas después de informar el acuerdo alcanzado el viernes con el principal sindicato, la Confederación Obrera Boliviana (COB), con el objetivo de aliviar la tensión.

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