Reuters
El gobierno brasileño subastó una primera concesión de terrenos públicos para la reforestación de la selva amazónica a la empresa emergente Re.green, lo que supone un primer intento de utilizar los créditos de carbono para financiar la recuperación de millones de hectáreas de áreas protegidas degradadas.
Re.green fue el único postor que se ofreció a restaurar y ayudar a proteger una parcela de 58 mil 700 hectáreas en la reserva de Bom Futuro, en la selva amazónica, durante 40 años.
Ofreció una comisión de 0.7 por ciento de los ingresos procedentes de la venta de los créditos de carbono obtenidos a través del proyecto, que se espera que alcancen unos 2 millones de dólares anuales, según el anuncio de la subasta publicado por el gobierno.
La empresa forma parte de un grupo de startups dedicadas a la eliminación de carbono que compran tierras degradadas a agricultores y ganaderos para replantar especies arbóreas autóctonas de los bosques brasileños. Bom Futuro será su primer proyecto en un área de propiedad estatal.
Una comunidad indígena del pueblo karitiana que vive en la zona también formará parte del proyecto.
“Estamos logrando convertir algo que es extremadamente negativo para el clima, la biodiversidad y las poblaciones locales en algo positivo”, dijo la ministra de Medio Ambiente, Marina Silva, durante la subasta celebrada el miércoles en la Bolsa de Valores de Sao Paulo.
Décadas de deforestación y el creciente impacto del cambio climático han llevado a la selva amazónica a un punto más allá del cual los científicos advierten de que podría iniciarse una transformación irreversible hacia un bioma degradado.
Los investigadores sostienen que detener la deforestación ya no es suficiente, y que los gobiernos deben reforestar vastas extensiones de la selva para protegerla. El incipiente mercado de carbono de Brasil está despertando el interés de inversores privados y entidades crediticias que buscan restaurar los bosques nativos y vender créditos por el carbono que eliminan de la atmósfera para compensar las emisiones de las empresas.
La subasta fue una prueba para ver si este tipo de proyectos pueden funcionar a una escala que ayude al gobierno a alcanzar su objetivo de reforestar unos 30 millones de acres de bosque para 2030.
Una segunda parcela, ligeramente más pequeña, de la reserva de Bom Futuro no recibió ninguna puja en la subasta.
Las autoridades afirmaron que, aun así, estaban satisfechas con los resultados, ya que el modelo es nuevo y aún no se ha probado.
El gobierno tiene previsto ofrecer unas 300 mil hectáreas bajo este modelo para 2027, según Garo Batmanian, director del Servicio Forestal de Brasil. Las autoridades han cartografiado 1.3 millones de hectáreas de áreas protegidas que necesitan restauración, añadió.





