Ignacio Betancourt

El pasado 20 de junio se cumplieron 40 años del asesinato del dirigente campesino Eusebio García Ávalos (Chebo) (1933-1967) nacido en Ciudad Valles y muerto en una emboscada (preparada por terratenientes y traidores) en el ejido Los Otates del municipio de Aquismón en la Huasteca potosina, desde donde encabezó un gran movimiento campesino entre los años de 1973 a 1976. Decenas de miles de solicitantes de tierra se sumaron al Campamento Tierra y Libertad; participaron campesinos de Tamaulipas, Veracruz, Zacatecas y de San Luis Potosí, aunque fueron  reprimidos por terratenientes y funcionarios. Honor a quien honor merece.

A continuación el tema inevitable: la salvaje agresión policial al movimiento popular-magisterial. La grotesca “legalidad” del sargento Nuño aferrado a un guión escrito por idiotas, agresión sin finalidad convincente, el asesinato de la política, la pérdida de una posible presidencia arrasada por la insurgencia magisterial y por el propio infantil capricho de quien confunde el poder con la represión. La salvaje “legalidad” del milico-burócrata diluyéndose en la más pura inoportunidad política.

Con la sangre ciudadana de una decena de muertos y muchos heridos se tiñen todas las fotografías del capo de la SEP en la prensa nacional y en todos los televisores en donde sonríe rodeado de niños y niñas (ajenos a la  monstruosidad de quien les visita) para la foto que no logra atenuar la ofensa. El criminal encargado de cumplir la ley, es decir el asesino encubierto en una secretaría del Estado. La Iglesia católica en manos de Lutero, la más alta ironía: un analfabeto moral secuestrando la educación de un país consumido por la impunidad y gobernado por la corrupción sin atenuantes, la meritocracia apostando por el más depredador. ¿Cuánto le cabe a ese costal de piel llamado ser humano? ¿Cuánta resignación, cuanto coraje?

Pretender confundir lo laboral con lo educativo sólo porque el empresariado trasnacional así lo ha determinado, condujo a un callejón sin salida al actual grupo político que se apropió de México y tambaleante se niega al más pequeño de los cambios a favor de millones de indignados ciudadanos cuya vanguardia ahora son los profesores directamente agredidos. La llamada reforma educativa no logra ajustarse a las realidades de un país harto de siglos de opresión, los afanes persecutorios del sargento Nuño se estropean, de antemano ha perdido una guerra que en cada confrontación confirma su disfuncionalidad, por eso hoy el agresor se debate entre la retirada o la masacre (cualquier opción es igualmente un derrota que lo conducirá al panteón de la política) ¿cuántos muertos necesitará para imponerse? ¿Los resistirá el tambaleante gobierno del que forma parte? ¿Se darán cuenta a tiempo sus compinches, del irreparable daño que el delfín del abuso asesta con su terquedad? ¿Podrá evitarse la violencia que se anuncia en perjuicio de muchísimos? Si el dolor de los pueblos tiene un límite ¿por qué no habría de tenerlo la soberbia gubernamental? La educación escolar de millones es mucho más que el capricho de un político novato (policía vestido de civil, asesino de aspecto inofensivo). El mal está ya hecho pero las afectadas son todas las partes, alumnos, profesores, población y políticos empoderados (que para desgracia de Nuño) van a tener que sentarse a negociar si no quieren que el país se incendie. Apropiarse del monopolio de la fuerza implica un mínimo de cordura pues tal espantajo fácilmente puede convertirse en un incontrolable Frankenstein.

Ningún Partido puede voluntariosamente organizar o impedir levantamientos populares que en buena medida, además de una conciencia ideológica (pero también intuitiva) son respuesta a la ceguera del poder en turno. Cuando un grupo político y partidario resulta incapaz de todo cambio, se pudre en la ilusión de seguir obteniendo lo mismo con las mismas maneras de siempre, y eso es señal inequívoca de que una época llega a su fin; pero cuidado pues es cuando comienzan los avatares, las nuevas maneras de ser socialmente determinadas por una población que deberá construir su propia experiencia liberadora.

Llama la CNTE a todos los sectores a construir un nuevo sistema educativo nacional en donde “no vamos a excluir a nadie que esté de acuerdo con este objetivo y que vaya por una lucha civil, organizada y pacífica”. Las políticas públicas nunca han sido invento de políticos, ellas deberían ser el resultado de transformaciones que desde abajo se determinaran, estrategias que gobiernos menos obnubilados que el mexicano deberían atender si persisten en mantenerse. El repertorio de las estrategias populares históricamente ha sido mucho más creativo que el de cualquier gobierno apoyado por soldados y policías, pronto habrá de corresponderle al ciudadano mexicano el desafío de construir un mejor país. Cuando ya no se puede estar peor, es la hora en que los peores deberían poner a remojar sus barbas. Habrá que prepararse para la tempestad. Y para la calma.

Dicen los representantes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación que los ataques gubernamentales al magisterio sólo demuestran que “ya no tienen argumentos para defender una reforma que él [gobierno] sabe no es educativa, sino laboral y de control administrativo”. Y respecto a lo dicho por el sargento Nuño sobre que López Obrador “miente cínicamente”, los profesores señalaron que “quien ha ejercido una política de cerrazón y represión es él, sin querer escuchar al magisterio y condicionando el diálogo”. En qué planeta imaginará el sargento Nuño habitar para decir que está abierto al diálogo, siempre y cuando se acepte de antemano su llamada reforma. ¿Quién podría creer que eso es disposición a conversar? Mientras pueda engañarse a sí mismo lo seguirá haciendo, tal parece que solamente la combatividad de la población logrará hacerle entender que está equivocado.

Más claro ni el agua. Mientras hace muchos meses que el gobierno se niega a dialogar con la disidencia magisterial, de inmediato lo hace con los grupos empresariales molestos por la ley de 3 de 3. Sólo un retrasado mental podría poner en duda de qué lado van todos los sargentos Nuños del actual gobierno y sus compadres del poder empresarial. Si por ahora no se confronta el proletariado contra el capital, sí lo hace el pueblo contra sus gobernantes (llámese a esto como se le llame), y que el señor los agarre confesados (aunque sean amigos del obispo).

Del poeta negro de Estados Unidos Langston Hughes (1902-1967) su poema titulado Democracia: La democracia no llegará/ por ahora, este año./ Nunca a través del temor y las componendas./ Tengo tanto derecho como cualquiera,/ de pararme en mis dos pies/ y poseer la tierra.// Cuanto me cansa oír a la gente decir:/ Dejad que las cosas tomen su curso,/ mañana será otro día.// No necesito la libertad cuando ya esté muerto./ No puedo vivir con el pan de mañana.// La libertad es una semilla poderosa/ plantada en una gran urgencia.// Yo vivo aquí también./ Deseo la libertad tanto como tú.

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