Israel López Monsivais
Terminado el pasado proceso electoral en SLP escribí un artículo para el periódico digital La Brecha titulada El Acuerdo (https://labrecha.me/2015/06/17/el-acuerdo/). Mi tesis en ese entonces era muy simple: Ricardo Gallardo Juárez cruzó votos a favor de Juan Manuel Carreras López para que éste ganara la gubernatura de la entidad potosina.
La tesis se fortalecería cuando el gobernador constitucional apoyara a la administración gallardista en la capital y la bancada del PRD votara las iniciativas y propuestas oficialistas en el Congreso local. En los hechos se ha cumplido el apoyo reciproco entre gobierno local y estatal, mas ahora sumaria a la ecuación a la autodenominada bancada de los broncos.
Los broncos son un grupo de legisladores de distintas fracciones indisciplinados a las dirigencias de sus partidos. Ante la ausencia de liderazgos surgen como bancada paralela e informal: sin agenda parlamentaria ni ideología doctrinaria, no cuentan con un programa de trabajo y rompiendo con la armonía de los trabajos legislativos se han caracterizado más por los escándalos mediáticos.
Sin embargo, la pasada sesión del 4 de mayo dieron un golpe de autoridad en el Congreso local con la inclusión del 3de3 (declaración patrimonial, fiscal y de intereses) en la nueva Ley de Transparencia del Estado de SLP. Para que deje de ser sólo política ficción y tengan consecuencias en la rendición de cuentas se deberá modificar la Ley General de Responsabilidades Administrativas de los Servidores Públicos como lo han señalado múltiples especialistas.
Posiblemente estos legisladores broncos no se han dado cuenta del poder que podrían adquirir para bien o para mal en la política potosina. Ejemplo: pactar el siguiente presidente de la Mesa Directiva del Congreso local sin respetar la negociación entre partidos mayoritarios (PRIAN) que se turnan la presidencia; designarían alguno de los suyos en el control del Poder Legislativo.
O para bien: impulsarían las reformas en los gastos de gestoría, eliminarían los 90 días de aguinaldo y legislarían con un enfoque de justicia social (sueños guajiros del tecladista). Dije, al comienzo de esta columna, que el gobernador del estado, el presidente municipal del ayuntamiento de la capital y la bancada bronca mantienen un hipotético acuerdo político.
Me explico: a Juan Manuel Carreras se le han aprobado todas las iniciativas que ha mandado al Poder Legislativo, sin oposición. Ricardo Gallardo Juárez recibió los votos de la bancada priísta y panista en diversos temas. Y hace unas semanas cuando el delegado estatal tricolor, Jorge Schiaffino, trató de dar línea de golpeteo en contra de Gallardo Juárez, algunos legisladores del PRI se negaron.
En el curso de esta búsqueda para fortalecer la tesis, el fin de semana me encontré una fotografía que circuló en las redes sociales de un evento social en un rancho en el municipio de Salinas, SLP. En la imagen se aprecia al delegado estatal tricolor, al enlace gubernamental, Ángel Castillo Torres; la bancada bronca y el alcalde de la capital potosina.
Así como en su momento el Periscope que realizó la delegada Xóchitl Gálvez en la fiesta de cumpleaños del jefe Diego sirvió para evidenciar al régimen (sistema político y económico actual). La imagen del evento social del fin de semana es el retrato que dibuja a la actual clase política potosina: gallardismo, gobierno del Estado y los broncos juegan en la misma cancha sin importar colores partidarios.
El ejemplo más significativo de la tesis planteada no es la fotografía sino el sentido de las votaciones en el Congreso local. Veremos si esta bancada bronca asume liderazgo y libertad, o se subordinada a los deseos de Carreras y Gallardo. En definitiva, todo lo anterior son supuestos que difícilmente se pueden comprobar.
Aguijón: actualmente en SLP no hay oposición, sólo amiguismo entre los que se benefician del régimen.
Twitter: @francotiradort1
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