Juan Carlos G. Partida
Guadalajara, Jal. Los señalamientos hechos públicos por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos en contra de Raúl Flores Hernández, presunto jefe de un grupo criminal especializado en lavado de dinero y tráfico de drogas que opera en Jalisco desde los años ochenta, llevaron a que agentes de la Procuraduría General de la República catearan, sin novedad aparente, el Grand Casino Zapopan, ubicado en la avenida López Mateos sur.
Aunque el comunicado de las autoridades estadunidenses señala que el inmueble fue asegurado, la diligencia sólo duró unas tres horas y el casino siguió abierto al público más tarde.
En el operativo los agentes de la PGR fueron acompañados por miembros de la Administración Antidrogas, la Unidad de Investigaciones de Seguridad Interna, además de la agencia de Aduanas y Protección Fronteriza.
El Grand Casino forma parte de las diversas empresas atribuidas a Flores Hernández, un supuesto narcotraficante que ha liderado un grupo criminal que ha podido subsistir y fortalecerse con un bajo perfil y asociándose con los cárteles dominantes como el de Sinaloa o el Jalisco Nueva Generación generalmente realizando operaciones de lavado de dinero.
Otras empresas que forman parte de la lista de sancionadas por el Departamento del Tesoro son los bares La Camelia, Lola Lolita y restaurantes exclusivos como Cortez, entre varios más dentro de Guadalajara y su área conurbada.
El futbolista Rafael Márquez y el cantante grupero Julión Hernández perdieron sus visas como sanción a que supuestamente han servido de testaferros a Flores Hernández.





