Portoroz, Eslovenia. Ecologistas y delegados hicieron hoy un balance contradictorio de la reunión de la Comisión Ballenera Internacional (CBI) en el último día de encuentro en la localidad eslovena de Portoroz.
“Ha habido éxitos, pero en otros puntos la situación permanece bloqueada”, dijo el representante de Alemania, Andreas Christian Täuber.
Así, fracasó la creación de una zona de protección para las ballenas en el Atlántico Sur que debía llegar hasta el Ecuador, pero en cambio sí ha habido avances en temas que van más allá de la caza de estos cetáceos.
La CBI se creó originariamente para establecer cuotas de caza, pero ahora se ha aprobado una resolución para proteger a la vaquita marina (Phocoena sinus), un pequeño cetáceo que habita en aguas mexicanas.
Greenpeace elogió la decisión de la CBI de prohibir, entre otros, las redes de enmalle que se usan para atrapar a otras especies pero en las que quedan atrapadas estas marsopas, de las que se estima que quedan apenas 60 ejemplares.
“La decisión de hoy sobre el papel positivo que las ballenas tienen para el ecosistema del mar implica un gran cambio de paradigma en la forma de ver a las ballenas”, dijo la portavoz de Greenpeace Gesche Jürgens. “Los resultados científicos muestran que más ballenas en el mar implican más peces, y no menos”.





