La Redacción
La dignidad humana, la libertad y la autonomía de quienes enfrentan una enfermedad y condiciones de vulnerabilidad deben respetarse hasta el final de la vida, afirmó la presidenta de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), Rosario Piedra Ibarra, en un foro sobre el derecho a una muerte digna.
Expuso que existen ya diversas iniciativas legislativas en la materia, entre ellas la ley Trasciende, las cuales han ayudado a colocar esta discusión en la agenda pública y, si bien, corresponde al Poder Legislativo deliberar sobre sus alcances y materializarlas, destacó que la CNDH tiene la obligación de contribuir a que los derechos y la dignidad de las personas permanezcan siempre en el centro del debate.
Anunció que las conclusiones del foro se harán llegar a las comisiones de Derechos Humanos de las cámaras de Diputados y Senadores, como insumo a fin de apoyar en su toma de decisiones y aseguró que esta institución estará acompañando a las organizaciones civiles que promueven las iniciativas “en el cabildeo necesario para lograr su discusión y aprobación”.
Piedra Ibarra indicó que la protección de la vida y de la salud “debe comprender también las condiciones en que las personas atraviesan sus momentos más complicados, el acceso a cuidados adecuados, el alivio del sufrimiento y el respeto a su voluntad en condiciones límite”.
Samara Martínez, activista de la Coalición Muerte Digna ¡Ya! e impulsora de la ley Trasciende, señaló que esta iniciativa no busca restarle valor a la vida, sino reconocer el valor de la persona, además de que la autonomía del paciente debe ser escuchada.
A su vez, el coordinador de Coaliciones de Práctica Laboratorio para la Democracia y Coalición Muerte Digna, Aurélien Guilabert, destacó que la defensa de este derecho ha ganado respaldo social, con cerca de 200 mil firmas y más de 4 mil profesionales de la salud que apoyan la propuesta.







