Alonso Urrutia y Angélica Enciso

Ciudad de México. La acentuada desigualdad social en América Latina la colocan en la región con los mayores desequilibrios y entre ellos, México no es una excepción, pero la superación en el caso mexicano debe pasar por una revisión en el sistema tributario y del destino de los recursos, consideró Arturo Herrera, gerente de Práctica Global del Banco Mundial.

En el marco de la Semana Nacional de Transparencia, el investigador de la UNAM, Mario Luis Fuentes lanzó el cuestionamiento: “¿Cuánta desigualdad y pobreza pueden resistir las democracias? Hoy, sin duda, el fenómeno que está corroyendo la democracia entendida como el modelo de organización para un bienestar creciente, está amenazada por desigualdad y pobreza y por la violación de todos los derechos humanos.”

Al referirse a la transparencia en los recursos de los programas sociales, el especialista destacó que hay un importante grado de opacidad, en cuanto a los criterios que privaron para el ajuste presupuestal que tendrán para 2017, de cuáles son los criterios de diseño de política pública y hay una gran opacidad de cuáles fueron los criterios y prioridades en el Recorte Presupuestal 17.

Asimismo, subrayó que “no tenemos la información, espero que el congreso la solicite, de tal forma que el Informe de Evaluación de Política Social de Coneval establece que un porcentaje muy alto de programas sociales, federales y estatales no tienen claros indicadores de impacto, no tienen claro el diseño de cuál fue el proceso del problema que querían resolver”.

Durante la mesa dedicada a la transparencia de la información en los indicadores de pobreza y en los programas destinados a su combate, el presidente del INEGI, Julio Alfonso Santaella insistió en enfatizar la problemática que han detectado en cuanto a la medición de la pobreza, a partir de fenómenos como el “subreporte” del ingreso, “en todos los niveles de ingreso nos informan un nivel del ingreso por debajo del que verdaderamente está ocurriendo”.

En contraste, para el representante del Banco Mundial, México tiene una posición privilegiada en cuanto a los datos para la medición de la pobreza, subrayando que hay un importante desagregado a nivel estatal. No obstante, enfatizó en que “tenemos que reconocer que la desigualdad es importante, pero la región más desigual del mundo es América Latina y México no es una excepción”.

A su vez, Gonzalo Hernández, del Coneval señaló que si bien la secretaría de Hacienda utiliza cada vez más información sobre evaluaciones externas sobre la pobreza, para diseñar el presupuesto, también está claro que “es un poco ingenuo penar que el presupuesto solamente va a ser hecho a partir de elementos técnicos Hay elementos de grilla innegables y aquí el reto es cómo incorporar a esas decisiones políticas presupuestarias cada vez más elementos técnicos”.

Por su parte el subsecretario de Sedesol, Eviel Pérez mencionó que toda la información referida a la medición de la pobreza es usada para el diseño y focalización la atención de los programas sociales. Los datos han permitido, según dijo, identificar a la población según su nivel y carencia para definir estrategias transversales para combatir la pobreza.

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